Unión Postal Universal y nuevo futuro

por Alberto Garrido
Alberto Garrido

Secretario general de la Asociación Española del Express y de la Carga Aérea Internacional (AECI)

La Unión Postal Universal (UPU) ha celebrado su tercer Congreso Extraordinario en Ginebra los días  24 y el 25 de septiembre, y atendiendo a las consecuencias que tendrán las decisiones adoptadas, no solo para la actividad postal/paquetería internacional sino también para la carga aérea  y el comercio electrónico, su celebración, sorprendentemente, ha pasado en gran parte desapercibida, incluso para los medios especializados del transporte y la logística.

La disputa principal se ha centrado en la modificación de las normas de la UPU que regulan el sistema de remuneración postal entre operadores designados por la entrega de cartas voluminosas (de hasta 2kg.) y pequeños paquetes internacionales entrantes, también conocido como sistema de “gastos terminales”. La UPU, organismo especializado de la ONU, fija a través de su convenio (Convenio de la UPU), los referidos “gastos terminales” así como otras tarifas.

Los procesos logísticos para la entrega a sus destinatarios de los envíos postales internacionales originan unos costes que deben ser compensados por el operador designado de origen al operador designado de destino. Este asume la mayor parte del gasto por hacer llegar el envío a su destinatario, dado que el último proceso, la entrega (“la última milla”), es el que produce mayores costes, principalmente por la gran cantidad de recursos humanos que se emplean.

Teniendo ello en cuenta, la UPU tiene establecido un sistema de “gatos terminales” que no es eficiente ni equitativo. Así, con tal sistema la competencia entre los operadores designados y los operadores “privados” queda restringida, ya que los gatos terminales están disponibles solo para los primeros e, igualmente, queda limitada la competencia entre los propios operadores designados porque las tarifas cobradas por gastos terminales varían entre los diferentes operadores en función de su clasificación, atendiendo, fundamentalmente, a si son países desarrollados o países en vías de desarrollo  -conforme a un listado de la ONU-, teniendo cada uno de los dos grupos mencionados su propio sistema de remuneración.

Ante este panorama, EEUU (que gestiona cerca del 40% del correo postal mundial) amenazó con dejar la UPU y fijar sus propias tarifas a partir de 2020 si no se cambiaba el sistema. Fundamentalmente, estaba en claro desacuerdo con el hecho de que China todavía esté clasificada como un país en vías de desarrollo, con la consecuencia de que las reglas UPU permiten subsidiar a las compañías de comercio electrónico chinas a expensas de sus competidoras occidentales.

Pues bien, tras la oportuna discusión, el acuerdo final alcanzado determina la aceleración en el incremento de tarifas y de los periodos en que, opcionalmente, podrán auto-fijarse tarifas por los países miembros. Según la solución acordada, los países miembros que cumplan ciertos requisitos, incluidos los volúmenes de correo entrante de más de 75.000 toneladas métricas (según datos de 2018), podrán optar por fijar sus propias tarifas a partir del 1 de julio de 2020. La decisión también incluye umbrales para proteger verdaderos países en vías de desarrollo con bajo volumen por el impacto en ellos de la reforma. El resultado es que los operadores designados de países como China deberán pagar una tarifa más elevada para el acceso a los sistemas postales de las principales naciones de destino de los envíos.

“La auto-fijación de las nuevas tarifas por los países de destino implicará, en principio, que los remitentes extranjeros tendrán que pagar,  al menos, tarifas comparables con las que deberían pagar los remitentes nacionales del país de destino”

La decisión adoptada por la UPU tiene como claro objetivo eliminar las distorsiones económicas para la distribución de productos al establecer la convergencia con los servicios domésticos para volúmenes de envíos entrantes comparables. Por ello la auto-fijación de las nuevas tarifas por los países de destino implicará, en principio, que los remitentes extranjeros tendrán que pagar,  al menos, tarifas comparables con las que deberían pagar los remitentes nacionales del país de destino.

Pero, como puede fácilmente colegirse, la importancia del acuerdo alcanzado trasciende el asunto principal tratado (los “gastos terminales”) siendo muy relevante la repercusión que tendrá el acuerdo en el ámbito de la carga aérea, la actividad postal, la paquetería internacional y el comercio electrónico.

El acuerdo de la UPU es, por ello, un paso muy importante en el camino hacia una reforma más amplia, pero todavía hay problemas importantes relacionados con el uso de los sistemas postales internacionales que deberán resolverse en el futuro, siendo de destacar el uso por los usuarios de los servicios postales de los operadores designados para eludir los controles aduaneros.

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