Una red de protección para la comunidad portuaria

por Alberto Guerrero

Los puertos españoles soportan el impacto de la crisis provocada por el coronavirus con un doble objetivo: continuar con su operatividad y proteger a la comunidad portuaria.

La crisis sanitaria y el mantenimiento del estado de alarma está poniendo a prueba la capacidad de resistencia de la operativa portuaria y de todos los eslabones de la cadena de transporte marítimo. Los puertos han experimentado un brusco descenso de los tráficos, con una caída que alcanza hasta el 30%, pero la actividad en las terminales está garantizando el abastecimiento a la población y el mantenimiento de las cadenas de suministro.

Los puertos se están reivindicando en esta crisis como infraestructuras clave para el conjunto de la sociedad, decisivas para la continuidad de la industria. Pero, además, los puertos están mostrando su compromiso con los territorios en los que operan y, especialmente, convirtiéndose en estructuras de salvamento para las empresas que integran la comunidad portuaria.

“Las iniciativas impulsadas por Puertos del Estado y puestas en marcha por las 28 autoridades portuarias pretenden dotar de liquidez económica a los operadores, por medio de aplazamientos de pago de las tasas y reduciendo los requisitos de tráficos mínimos que se exigen a los concesionarios”

Puertos del Estado y autoridades portuarias han respondido de forma inmediata con un paquete de medidas de apoyo a los agentes económicos del sector, ideado para sostener financieramente a las empresas que se han visto obligadas a reducir a mínimos su actividad. Las diferentes iniciativas impulsadas por Puertos del Estado y puestas en marcha por las 28 autoridades portuarias tienen como principal objetivo dotar de liquidez económica a los operadores, por medio de aplazamientos de pago de las tasas y reduciendo los requisitos de tráficos mínimos que se exigen a los concesionarios.

A estas ayudas para las empresas portuarias se suman las dirigidas a los trabajadores de los propios puertos, mediante préstamos o el adelanto de las nóminas, o las adoptadas a lo largo de las últimas semanas por parte de diferentes puertos para reducir al máximo el plazo de pago a sus proveedores. Tarragona fue el primer enclave en adoptar estas ayudas, orientadas especialmente a las pequeñas y medianas empresas. En apenas 15 días, la autoridad portuaria ha avanzado 2,7 millones de euros en 351 facturas de 222 empresas diferentes. “En estos momentos de ralentización de la actividad económica, las empresas sufren problemas para hacer frente al pago de nóminas, proveedores, etc. Con este acortamiento del periodo de pago, el puerto contribuye a paliar los efectos negativos de la pandemia”, asegura la entidad presidida por Josep Maria Cruset.

Otro ejemplo de esta iniciativa es el puerto de Cartagena, que desde mediados de marzo realiza el pago al día siguiente de la aprobación de las facturas. La presidenta de la entidad, Yolanda Muñoz, reconoce que la medida “supone una carga de trabajo adicional” porque representa realizar diariamente los trámites para el abono de los pagos, pero explica que “de esta forma pretendemos aliviar económicamente a nuestras empresas, sobre todo a las pymes de Cartagena, que son las que más directamente trabajan con nosotros”.

“La situación de absoluta excepcionalidad que estamos viviendo necesita de actuaciones de calado”, explican, por su parte, desde el puerto de Barcelona, que ya el 12 de marzo, antes de que se decretara el estado de alarma, se avanzó con una batería de medidas para minimizar los efectos del Covid-19 en la comunidad portuaria. Entre las medidas adoptadas, la autoridad portuaria ha puesto en marcha una tarifa plana para abaratar a los importadores el almacenamiento de los contenedores que no pueden retirarse debido al estado de alarma.

La exposición a China, un riesgo

La inmovilización de los contenedores en las terminales es el concepto que mejor ejemplifica el riesgo de parálisis de la actividad y que inevitablemente afectará a los tráficos de los puertos españoles. Lo muestra el índice que elabora mensualmente la Autoridad Portuaria de València, que advierte de un efecto cascada que comenzará a percibirse en los datos estadísticos del mes de marzo.

 “La inmovilización de los contenedores en las terminales es el concepto que mejor ejemplifica el riesgo de parálisis de la actividad y que inevitablemente afectará a los tráficos de los puertos españoles”

Por el momento, en los resultados acumulados a febrero, los puertos chinos ya han reducido su volumen de contenedores un 10% respecto al año pasado, y los indicadores avanzan que esta caída se extenderá globalmente, como muestran la cancelación de servicios marítimos de contenedores por parte de las navieras en las líneas con China o el récord histórico de flota ociosa alcanzado en marzo, con 402 buques ociosos, que representan el 10,6% sobre el total de flota.

Como resultado, los fletes del Mediterráneo con las áreas asiáticas están aumentando y las previsiones que apuntan desde València es que continuará esta tendencia. “Dado que la expansión del virus continúa alcanzando a la mayoría de las zonas de Occidente, estos efectos sobre la demanda, flota ociosa y fletes pueden multiplicarse en los próximos meses ante la paralización de la actividad económica en otros países, como España, y la incertidumbre sobre su duración”, explica la autoridad portuaria.

En este escenario, la agencia de calificación Moody’s anunció en marzo que rebajaba las perspectivas de la industria naviera mundial de estable a negativo. “Dada la rápida y la creciente propagación del brote de coronavirus y el deterioro de la economía mundial, existe un riesgo de que el Ebitda de las empresas de transporte marítimo a escala mundial podría disminuir en un 25%-30%, similar a los niveles vistos por última vez en el año 2016 cuando Hanjin Shipping quebró en una de los mayores crisis recientes del sector”, advierte la nota emitida por Moody’s.

La consultora Sea-Intelligence plantea un panorama bastante similar. En su último informe, señala que las navieras ya han cancelado más de 200 líneas marítimas en relación a los tráficos del año pasado, y alerta de que la cifra puede ser más elevada. En cualquier caso, estas cancelaciones costarán a las 15 principales navieras más de 6.000 millones de dólares en 2020, lo que empujará a pérdidas al sector, como advierte Moody’s.

Se trata de la previsión más optimista de Sea-Intelligence, que considera que no se puede descartar que el transporte marítimo de contenedores pueda estar experimentando una evolución similar a la de la crisis financiera de 2009, lo que implicaría una pérdida potencial de volumen del 10%, equivalente a 17 millones de contenedores a nivel mundial. La consultora considera que, si esta pérdida de tráficos coincide con una caída en la facturación similar a la que las propias navieras sufrieron en el ejercicio 2009, el sector podría perder este año hasta 23.400 millones de dólares, una cifra sin precedentes para la industria.

El transporte marítimo de contenedores ya fue advertido por la consultora estadounidense AlixPartners a finales del mes de febrero, cuando el impacto del coronavirus parecía más limitado. Su informe ya señalaba que el potencial de quiebra de las navieras se sitúa en el valor más alto de los últimos diez años.

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