NoticiasCarretera

Un estudio evidencia el “preocupante” estado de salud de los transportistas de mayor edad

El Vigía

6 noviembre, 2018

Las duras condiciones de trabajo implican una mayor accidentalidad

Las duras condiciones de trabajo de la actividad del transporte por carretera y el preocupante estado de salud de los transportistas de mayor edad exigen mejorar la edad de jubilación de los conductores profesionales, según concluye un estudio epidemiológico encargado por la asociación de transportistas navarros Tradisna, federada en Fenadismer, entre sus asociados mayores de 50 años. El objetivo era conocer el estado de salud de los transportistas activos de mayor edad que circulan por las carreteras españolas, teniendo en cuenta que la tasa de accidentalidad en el sector se da principalmente en esta franja de edad.

La actividad del transporte por carretera no está sujeta a coeficientes bonificadores para adelantar la jubilación “pese a su carácter penoso y peligroso”, explica Fenadismer. La única medida pública de apoyo al sector es el plan anual de ayudas de Fomento para el cese de la actividad, pero su escasa cuantía sólo permite acogerse a los transportistas autónomos de más de 64 años. Desde hace varios años, las organizaciones tanto empresariales como sindicales del sector han reivindicado la necesidad de que los transportistas de avanzada edad, ya sean conductores asalariados o autónomos, puedan acogerse a una jubilación anticipada mediante la aplicación de unos coeficientes bonificadores, como así ocurre en otros sectores profesionales.

El fundamento de esta reivindicación se encuentra en la propia legislación de la Seguridad Social, que establece que “la edad mínima de jubilación en el Régimen General de la Seguridad Social podrá ser rebajado en aquellos grupos o actividades profesionales cuyos trabajos sean de naturaleza excepcionalmente penosa, tóxica, peligrosa, insalubre o causen elevados índices de mortalidad”.

En el estudio de Tradisna se llevaron a cabo a pruebas de físicas, audiométricas y analíticas, presentando un porcentaje de alteraciones superior al 50%. Así, destacan los trastornos muscoesqueléticos (67%), colesterol y triglicéridos (52%), enzimas hepáticas (35%), obesidad y sobrepeso (21%), tensión arterial (10%) y glucosa (5’5%). Además, la mayor parte presentaban insomnio de mantenimiento, es decir, despertares frecuentes nocturnos, lo que conlleva un menor rendimiento y mayor cansancio. Las pruebas ponen de relieve que los factores inherentes a la actividad como conductor profesional tienen un impacto mayor entre los trabajadores de más edad, “debido al deterioro de las capacidades sensoriales, motrices y cognitivas propias del envejecimiento, que pueden agravar, sin duda, las consecuencias sobre los riesgos asociados a esta profesión”.

Por ello, concluye en que aspectos tales como la agudeza visual y auditiva, la visión diurna y nocturna, la flexibilidad y destreza física y mental, contribuyen a una mayor mortalidad entre los trabajadores de más edad. En términos similares, el diputado de Compromís, Ignasi Candela, planteó el pasado 10 de octubre en el Congreso una proposición no de ley sobre mejoras de las condiciones laborales en el transporte de mercancías, que incluía entre otras medidas instar al ministerio de Trabajo la aplicación de los coeficientes reductores de la edad de jubilación a los profesionales del transporte.