Soldar la cadena logística

por Pedro García Navarro
Pedro García Navarro

Director general de Operaciones de Bergé

El año 2020 pasará a los anales de la historia por ser el primero del cierre de fronteras en el actual contexto de globalización. Un periodo de ruptura de las cadenas globales de valor por la falta de suministro y la hibernación de los flujos comerciales y de inversión. El Fondo Monetario Internacional ha pronosticado la peor crisis desde el crack de 1929. Un golpe que, cómo no, ya está dejando su impronta en el sector logístico.

La operativa logística se ha visto fuertemente impactada por la abrupta caída de la actividad en los puertos, a los que se han sumado problemas en cada uno de los eslabones de la cadena logística, como los derivados de la gestión de inventarios y las descompensaciones de stock. En materia laboral, los operadores logísticos hemos sufrido rigideces y dificultades normativas, así como complicaciones operativas para aplicar moratorias y aplazamientos en los pagos a la Seguridad Social.

Sin embargo, los operadores privados, lejos de achicarnos, hemos puesto en marcha las medidas necesarias para adaptarnos a la situación, consiguiendo ser flexibles y ágiles para mantener la cadena de suministro y con ello el abastecimiento. Un esfuerzo que debe ser análogo por parte de los organismos públicos fomentando la liquidez y la competitividad de las empresas.

De ahí, por ejemplo, la importancia de que los puertos apliquen bajadas de tasas con las que estimular los tráficos en nuestro país, muy afectados por las restricciones al transporte de bienes y de personas desde que se decretó el estado de alarma. Solo así y entre todos seremos capaces de soldar de nuevo la cadena logística y conseguir que esta sea más sólida que nunca. Y es que la logística, por su importante efecto tractor sobre sectores estratégicos como el automovilístico, el agroalimetario o el siderúrgico, resultará determinante para la recuperación económica de España y el mantenimiento del estado del bienestar, en la medida en que representa en torno al 8% del Producto Interior Bruto, mueve un volumen de negocio próximo a los 110.000 millones de euros y da trabajo a unas 800.000 personas en nuestro país.

Por tanto, y debido a lo estratégico de nuestro sector y dado el carácter excepcional que tiene la actual coyuntura económica, el Gobierno y el resto de las fuerzas políticas deberían, además, ser capaces de alcanzar un pacto de Estado por la defensa del sistema portuario y logístico que, a su vez, involucre a todas las administraciones en la búsqueda de la máxima competitividad.

Los operadores logísticos conectan las empresas con sus proveedores y clientes, blindan las cadenas de producción, sostienen la continuidad del suministro y garantizan el abastecimiento de los productos imprescindibles tanto para las compañías como para el conjunto de los ciudadanos. Es decir, son fundamentales para mantener la cadena tensa y, si hay ruptura como ahora, soldarla. Pero soldarla entre todos.

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