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Reducir la huella de carbono a través de la colaboración con los proveedores

Juan Francisco Benítez Director de Logística de Heineken España

26 enero, 2018

El movimiento de mercancías por carretera se ha convertido en un factor económico importante en el comercio internacional y en una cadena de suministro en constante crecimiento. En términos energéticos, el consumo asociado a este sector tiene una notable incidencia sobre el consumo de energía nacional, representando en torno al 15% del consumo de energía final en España. Además, la práctica totalidad de la energía primaria consumida en el transporte por carretera proviene del petróleo, lo que agrava los problemas generados por la excesiva dependencia de los combustibles fósiles y por el aumento de las emisiones de CO2, que da lugar a los fenómenos del calentamiento global del planeta y del cambio climático.

En las flotas de transporte, el combustible tiene especial relevancia en su estructura de costes, con alrededor del 30%-40% de los costes totales de la operación, y más aún con los actuales precios a los que se cotiza el crudo en el mercado. Por tanto, para el adecuado desarrollo de su actividad económica se hace necesaria la realización de una gestión eficiente del combustible en las mismas. Pero para tener éxito en esta empresa, se necesita de programas de colaboración entre todas las partes interesadas: Gobierno, empresas productoras y cargadoras.

La sostenibilidad es uno de los pilares básicos de la estrategia de Heineken España. Se materializa en un proyecto global denominado ‘Brewing for a better future’. donde se establecen un conjunto de medidas para generar prosperidad en nuestro entorno. En este entorno global se enmarca un proyecto de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) en distribución denominado ‘Drop the C’ con resultados relevantes. Este nombre representa simbólicamente la caída de la C del dióxido de carbono para liberar oxígeno. Consiste en una implantación secuencial, y siempre en el mismo orden, de una serie de iniciativas relacionadas con eficiencia en la gestión del combustible, planificación de rutas, utilización de combustibles alternativos y transporte modal. Ya que las actividades están subcontratadas en su mayor parte, el proyecto se fundamenta en un programa de colaboración y desarrollo con las empresas de transporte, donde colaboración significa ayudar a las empresas a implantar programas de mejora continua que le permitan mejorar su gestión en términos de reducción de consumo y emisiones. De esta forma, se establece una simbiosis. Los esfuerzos de los proveedores para reducir las emisiones redundan en empresas con menores costes y, por lo tanto, más competitivas.

El programa Drop the C comenzó hace algunos años focalizándose en la gestión de combustible, pues una porción significativa del combustible que se consume en los camiones se desperdicia debido a una operación ineficiente y a un mantenimiento insuficiente del camión. La estrategia base para mejorar la eficiencia, antes de abordar cualquier tipo de inversión, es implantar un programa de “conducción ecológica” o de mejora de consumo basada en una mejora de “comportamientos en conducción”. La bibliografía especializada establece diferencias de un 35% entre “buenos” y “malos” conductores, y una reducción global en consumo de entre un 5% y un 15% en programas de conducción ecológica, aunque el valor final depende de factores culturales y, por supuesto, del punto de partida. Los factores fundamentales que contribuyen a un consumo inadecuado son el exceso de velocidad, una selección inapropiada de la marcha, la aplicación agresiva del acelerador y el freno y finalmente, un valor alto del ralentí.

Como efecto colateral, un programa de mejora de la reducción de consumo de combustible también redunda en una mejora en la seguridad en la conducción. Todos los factores anteriormente mencionados tienen una influencia en la seguridad, pero probablemente es la velocidad la que tiene un impacto más relevante. Al reducir la velocidad general, la tasa de colisiones y la gravedad de los choques se reduce de forma directa. Una disminución del 5% en las velocidades promedio conduce a una disminución de aproximadamente un 10% en los accidentes con lesiones y una disminución del 20% en los accidentes mortales.

Para llevar a cabo una implantación efectiva se necesitan mecanismos para asegurar un compromiso a largo plazo en el comportamiento de la conducción ecológica a fin de mantener el ahorro de combustible y los beneficios de reducción de GEI. La bibliografía nos señala que la solución requiere de la tecnología y del convencimiento pleno de las personas que intervienen en el proceso. Así, el programa se basa en tres líneas estratégicas. La primera es la tecnología y digitalización para mejorar la toma de decisiones. En la actualidad, existen sistemas telemáticos que permiten combinar las telecomunicaciones –es decir, la transmisión de datos desde los sensores del vehículo a bordo– y la información del sistema de posicionamiento global (GPS) –el tiempo y la ubicación– para controlar el rendimiento del conductor y el vehículo. Estos sistemas proporcionan una gran variedad de métricas que incluyen exceso de velocidad, revoluciones excesivas, frenados bruscos, aceleraciones repentinas, conducción en pendiente y consumo de combustible. E incluso algunos de ellos tienen algoritmos que incorporan muchas de estas medidas para generar una puntuación de seguridad y/o conducción ecológica. Esta puntuación puede ser utilizada para determinar las necesidades de formación/educación para mejorar el desempeño del conductor.

El segundo pilar estratégico es compartir la información entre los componentes del equipo en base diaria. Se trata de asegurar el control de las variables de proceso que afianzan los resultados adecuados y la toma de decisiones rápida para mitigar las anomalías que surjan en el transcurso de la operación. Y, finalmente, un programa gestión del cambio o change management para hacer sostenible la mejora a través del cambio de comportamientos. El programa completo ‘Drop the C’ se complementa con la incorporación de otras iniciativas, tales como la estandarización en el mantenimiento, planificación de rutas eficientes, plataformas aligeradas y la incorporación de camiones que utilizan combustibles alternativos.

Para concluir, se puede afirmar que la búsqueda de modelos win-win, que ayuden no sólo a nuestro sector sino también al conjunto de la sociedad, serán la base para construir un mundo mejor. Ello nos exige pensar de forma constante e innovadora para la búsqueda de soluciones donde todas las partes ganen. Sólo en este caso, las iniciativas tendrán asegurado el éxito de una forma sostenible.