Principales retos y déficits en nuestras infraestructuras

por Julián Núñez
Julián Núñez

Presidente de Seopan

España ha mejorado su posición en el ranking de competitividad global del Foro Económico Mundial, escalando a la vigesimosexta posición en 2018. Y, de los 13 indicadores que integran este índice, destacamos en dos: salud e infraestructuras con la primera y décima posición, respectivamente, del ranking global.

En lo relativo a infraestructuras de transporte, destacamos a su vez en tres áreas: conectividad viaria (3), conectividad aérea (8), y conectividad marítima (11), resaltando, igualmente, la eficiencia de nuestros servicios ferroviarios (10) y la calidad de nuestras carreteras (13). Y ello confirma la importante magnitud de nuestro stock de capital público en infraestructuras viarias, aeroportuarias y portuarias, cuyas inversiones en los últimos 40 años han representado 189.000, 31.000 y 21.000 millones de euros, respectivamente.

Pero a pesar de este análisis, y refiriéndome a infraestructuras de transporte, tenemos importantes retos y déficits. El primero de ellos lo constituye la inversión en infraestructuras de accesibilidad y movilidad urbana en nuestras ciudades, nula desde 2009. Solo en actuaciones de cercanías y metro planificadas, hemos acumulado un déficit inversor de 16.000 y 15.000 millones de euros respectivamente. Destacan 29 actuaciones de cercanías de 656 km y otras 37 de metro de 144 km, cuya ejecución induciría un beneficio social en términos de movilidad de 86.000 y 34.000 horas de ahorro diario en sus usuarios, respectivamente. Sin ninguna duda, la ejecución de estas infraestructuras de transporte público constituye una prioridad.

Otro desafío importante son las infraestructuras   logísticas, entre las que destacan ocho conexiones ferroviarias que representan 700 millones de euros de inversión con varios de nuestros principales puertos,  como Barcelona, Cádiz, València, Tarragona y A Coruña. Su análisis de rentabilidad socioeconómica obtiene la mayor relación, 8,5, entre el beneficio inducido por ahorros de costes medioambientales y de operación del sistema de transporte y su coste económico.

Y, directamente relacionado con la logística, debemos afrontar de una vez el desafío de potenciar el transporte ferroviario de mercancías, en el que destacamos en la cola europea por cuota de transporte terrestre, con menos del 5%. Importantes actuaciones en curso, como la terminación del Corredor Mediterráneo, potenciarán, sin duda, el modo de transporte ferroviario, pero es preciso progresar en cuestiones como la necesaria armonización del transporte de mercancías terrestre, donde la carretera no repercute tasas a sus cargadores y usuarios mientras que el ferrocarril sí lo hace. En este sentido, seguir avanzando en la implementación de las denominadas autopistas ferroviarias y en la tarificación viaria –23 países europeos tienen tarificadas la totalidad de sus redes viarias de gran capacidad– facilitaría enormemente la resolución de esta cuestión.

En último lugar, es asimismo destacable el reto de incrementar nuestro gasto de reposición de infraestructuras viarias y ferroviarias, anormalmente bajo desde el inicio de la crisis, y con un presupuesto público para mantenimiento que es incapaz de atender el crecimiento de nuestro stock de infraestructuras.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies