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Peaje N-I: una lucha que no termina hoy

Jaione Ugalde

9 enero, 2018

Artículo de opinión de Jaione Ugalde, portavoz del sindicato Hiru

Desde hace más de una década, los transportistas del sindicato Hiru hemos peleado para que no se estableciera un peaje en una de las carreteras más transitadas: la N-I. Hoy, vemos cómo, gracias a la conformidad política, seguramente sin precedentes, de todos los partidos guipuzcoanos, el nuevo repago de las infraestructuras se ha puesto en marcha. Dos evidencias. La primera es que lejos de lo que llevan afirmando los diferentes gobiernos de la Diputación de Gipuzkoa, los más afectados seremos los transportistas de Gipuzkoa, los vascos por extensión, que además de a través de nuestros impuestos, tendremos que volver a pagar las infraestructuras vía peaje. La segunda; no nos rendimos: hemos luchado y seguiremos luchando para que los peajes no destruyan un sector estratégico del que casi nadie (sobre todos los gobernantes) se preocupa.

En los últimos días hemos oído múltiples comentarios sobre la actitud y decisiones de Hiru respecto al paro que
se convocó desde el Comité Nacional de Transporte por Carretera. Han hablado propios y extraños y aquellos que conformamos Hiru hemos tenido que soportar cómo se insinuaba que habíamos obtenido rédito de la imposición del peaje por una parte (cuestión que además de totalmente falsa, sería ilegal), y que casi habíamos tirado
la toalla en nuestra lucha, por la otra. Despertábamos no hace muchos días escuchando a la diputada de Infraestructuras Viarias de la Diputación de Gipuzkoa, Aintzane Oiarbide (la misma que hace un mes afirmaba que la precarización del transporte no era problema suyo) que era significativo que los transportistas guipuzcoanos no secundaran la huelga.

Nuestra argumentación en contra del peaje es clara desde el principio y no entendemos dónde está esa significancia que pretende dar a entender la Diputación: ni asumimos que este peaje sea justo ni pararemos de luchar contra él. Los diferentes gobiernos de la Diputación de Gipuzkoa han intentado establecer este peaje desde hace casi una década. Siempre nos han tenido enfrente. Pedimos encarecidamente a la Diputación que deje de darnos las gracias por no secundar un paro que no consideramos nuestro, por llegar tarde y por no compartir determinadas cuestiones (como por ejemplo, que serán los transportistas en tránsito los más afectados, cuando, por frecuencia de paso, seremos los transportistas de aquí los más afectados). No sean cínicos: están destrozando el transporte autóctono con políticas como ésta, no tengan la poca vergüenza de agradecer nada a esos trabajadores a los que les harán polvo en cada pitada de arco. Sean consecuentes y apoyen el transporte vasco con políticas de verdad.

Pero esto no ha sido lo único que hemos tenido que escuchar. Llevamos más de una década peleando en contra de este injusto repago de las infraestructuras que varios gobiernos de la Diputación de Gipuzkoa han intentado establecer y no hemos tenido apoyo de quienes ahora nos acusan de haber recibido beneficios por parte de la Diputación. No entendemos a qué vienen las acusaciones de determinadas asociaciones que conforman el CNTC: ni ahora ni antes hemos recibido ninguna compensación por secundar o no secundar ningún paro; hemos seguido el dictamen de nuestros afiliados, su opinión y su visión de las cosas, porque para eso somos un sindicato: para defender los derechos de nuestros afiliados.

Las acusaciones han sido muy graves: dicen que observarán de cerca si hemos recibido algún beneficio por no secundar el paro. Que quede claro: ni ahora ni nunca hemos obtenido favores políticos por hacer o dejar de hacer algo. Además, consideramos que nuestra argumentación es bastante clara al no respaldar este paro (que no huelga):
Hiru no se sumó a la movilización por considerar que llegaba tarde, por entender que era más la manera de muchas asociaciones que, hasta el momento no habían hecho nada, de quedar bien ante sus transportistas que
un acto real para parar el peaje. Y todo esto no fue una decisión tomada a la ligera. El no apoyo al paro lo tomaron
los afiliados en asamblea, que son los que tienen voz y voto en este sindicato. ¿Dónde han estado las asociaciones
que ahora se echan las manos a la cabeza porque decidimos no sumarnos al paro en los últimos diez años?

¿Por qué lo llaman huelga cuando en realidad no dejan de trabajar? ¿Por qué no hacen una huelga de verdad y no trabajan en ningún punto del Estado? Es bastante injusto decirle al vecino que no trabaje mientras ellos lo único que hacen es intentar no transitar por Gipuzkoa.

Desde Hiru seguiremos denunciando que este peaje es una gota más que acabará colmando el vaso de los transportistas; que lo que de verdad hacen falta son actuaciones de carácter integral con la vista puesta en garantizar el futuro del transportista autónomo vasco, con el objetivo de diseñar un modelo de transporte de mercancías por carretera al servicio de nuestra red industrial, de nuestra realidad económica y de las necesidades de la sociedad vasca. Y eso no se consigue poniendo palos en las ruedas. Es una cuestión de voluntad política dar pasos de forma inmediata para que quienes verdaderamente somos los actores principales de un sector que es y que tiene la voluntad de seguir siendo fundamental para el desarrollo económico y para el futuro de Euskal Herria trabajemos con dignidad.

Por todo ello, invitamos a las asociaciones del sector a que luchemos, en conjunto, para conseguir medidas que dignifiquen el sector, tales como un plan contra las falsas cooperativas, haciendo frente al fraude laboral y social que suponen. Sería necesario crear una factura propia para el transporte, además del establecimiento de un régimen sancionador de carácter administrativo por impago para cargadores y transportistas en caso de incumplimiento. Otra medida que mejoraría la situación del sector sería el aumento de ayudas para el abandono de la actividad y la creación de cursos de formación profesional que regulara el acceso al transporte, en lugar de establecer medidas económicas que lo impidan. Para que todo esto pueda ser posible, para que el transporte tenga un futuro digno, es necesario que todos trabajemos en la misma dirección.