Paciencia, prudencia y que no decaiga el ánimo

por Emili Sanz
Emili Sanz

Presidente de Ateia-Oltra Barcelona

Durante el pasado año 2019 nos tocó vivir una situación de desaceleración de la economía a nivel mundial y, como no podía ser de otra forma, a nosotros nos tocó nuestra parte alícuota, tanto a nivel nacional como local o autonómico.

No estamos hablando en absoluto de una recesión cuyas consecuencias serían, sin duda, mucho más graves y con un previsible periodo de recuperación mucho más prolongado. No podemos olvidar la crisis vivida en el año 2008, cuyas lesivas consecuencias aún perduran en algunos sectores.

En otro orden de cosas, dudo mucho que el crecimiento continuado (en todas sus facetas) exista y de ahí que, después de un periodo más o menos prolongado de tiempo de buenos resultados, venga lo que podríamos denominar como una pausa o intervalo durante el cual la economía se enfría y, como consecuencia de ello, el crecimiento se estabiliza o incluso disminuye ligeramente. A modo de ejemplo podríamos poner a un corredor de fondo el cual, sin duda, no podría mantener el alto ritmo durante toda la carrera y opta por dosificarse y controlar el ritmo cardiaco, todo ello para intentar llegar a la meta con un mínimo de posibilidades de ganar la carrera.

En el transcurso de los últimos años, los buenos (por no decir excelentes) resultados han acompañado al puerto de Barcelona liderando y superando en muchos aspectos a los obtenidos por otros puertos del país. Este año 2019 no ha sido especialmente bueno para el puerto de Barcelona, pero cuidado que tampoco podríamos decir que ha sido malo, ya que en términos generales sus resultados se han mantenido estables con respecto a los del año anterior, los cuales, creo recordar, fueron espectaculares.

A pesar de la inoportuna irrupción del dichoso coronavirus, algunas consecuencias que podrían derivarse de las guerras comerciales entre países como EEUU y China, y efectos todavía impredecibles del tan cacareado y ya activado Brexit, podríamos decir que ya se disponen de algunas cifras que reflejan incrementos en algunos tráficos del puerto de Barcelona. Lo que decía, dosificación y prudencia para seguir en condiciones por la senda de crecimiento.

Para los transitarios, pues un poco más de lo mismo: paciencia, prudencia y que no decaiga el ánimo, ya que estoy convencido de que en el transcurso del presente año veremos claros signos de recuperación que nos invitarán a pensar que los efectos negativos de la desaceleración que comentaba al principio de este artículo empiezan a disiparse.

Para aquellos que caigan fácilmente en el desánimo les recuerdo las funestas consecuencias que siguieron al anuncio de quiebra por parte del gigante financiero Lehman Brother, la mayor quiebra en la historia de EEUU y a la que siguieron otras que en su conjunto derivaron en lo que se dio por llamar entonces la crisis del 2008, y cuyas consecuencias padecimos todos durante años. Aquello fue una gran crisis que arrastró a toda la economía mundial a la recesión, mientras que actualmente estaríamos inmersos en una desaceleración cuyas consecuencias estarían muy lejos, afortunadamente, de las vividas hace ahora algo más de una década y con un periodo de recuperación previsiblemente mucho más corto.

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