Mejorar la cualificación para salvar el empleo

por El Vigía

Se ha escrito mucho a lo largo de los últimos años sobre el impacto de la automatización en el transporte y la logística con predicciones alarmistas sobre la desaparición de puestos de trabajo que genera esta actividad. Un informe conjunto de la Federación Internacional de Trabajadores del Transporte y la Universidad Marítima Mundial, titulado Transporte 2040: Automatización, tecnología y empleo. El trabajo del futuro, ofrece un nuevo análisis en el que reconoce la transformación que representará el desarrollo tecnológico en el mercado laboral del sector, pero su pronóstico es que solo el 2% de los trabajadores cualificados del transporte serán desplazados por los procesos de automatización, por lo que sitúa la formación como el elemento clave para evaluar el riesgo de que un empleado sea sustituido por un robot.

La principal conclusión del documento es que el impacto de la tecnología variará en función de las cualificaciones de los empleados y que los puestos que requieren una mayor preparación serán más difíciles de reemplazarse por máquinas. El informe considera que la introducción de la automatización en el transporte mundial será “evolutiva, más que revolucionaria”, y que “a pesar de los altos niveles de automatización, en un futuro próximo se necesitarán recursos humanos cualificados con las habilidades adecuadas”.

El informe es más pesimista con los trabajadores poco cualificados, que estarán expuestos a un elevado riesgo de automatización, ya que considera que más del 70% de las tareas son automatizables y prevé que para el año 2040 estos puestos no existirán en su forma actual. Un poco más esperanzador es el futuro de los trabajadores con una formación media, ya que el riesgo de automatización se sitúa entre el 7 y el 23%, dependiendo de las responsabilidades vinculadas a su trabajo.

El desarrollo tecnológico exige a todos los actores involucrados en el transporte un seguimiento constante de las nuevas soluciones / Db schenker

De hecho, este grupo de empleados con una cualificación media representa actualmente hasta el 72% de la fuerza laboral internacional del transporte, mientras que los grupos de baja y alta formación ocupan aproximadamente el 15 y el 12%, respectivamente, de los empleos. Estos porcentajes representan millones de puestos de trabajo, por lo que el informe considera necesario emprender ya la readaptación  de los trabajadores a las nuevas reglas de juego “de la era de la automatización y la tecnología”, que compensará la sustitución de muchos empleos actuales por otros que todavía no existen.

Esta transición se ejemplifica en el estudio por medio de los buques automatizados, que supondrán la eliminación de determinados puestos de trabajo en los barcos, pero que representan también la oportunidad de nuevos empleos en tierra para la supervisión o el control remoto de las naves desde centros operativos. “Los trabajadores del transporte deben estar preparados para una transición potencialmente difícil, adaptando sus habilidades y formación a los paradigmas tecnológicos emergentes”, advierte el informe, que señala, además, que el plazo “para la adaptación de la mano de obra potencialmente afectada es limitado”.

MÁS INVERSIÓN EN FORMACIÓN
Para llevar a cabo este proceso de “reciclaje” de los trabajadores, el documento lanza la pregunta de quién debe asumir los costes en formación: ¿las empresas o las administraciones? La opinión que se emite en el informe es que “las empresas no pueden confiar únicamente en los gobiernos y tendrán que reconocer que la inversión en capital humano es un activo y no un pasivo”. A su vez, traslada también la responsabilidad a administraciones y centros educativos para “desempeñar un papel fundamental” en la ayuda formativa de estos profesionales.

En esta línea, una de las recomendaciones que realiza el informe a los actores vinculados al transporte es identificar las competencias esenciales que serán necesarias para trabajar en un sector del transporte automatizado y comenzar a aplicarlas en la educación. En concreto, considera imprescindible que se fortalezcan las habilidades digitales, como la capacidad para manejar datos, la operativa digital y la ingeniería básica de software. “Es importante comprender que la formación y la educación requieren años desde la idea inicial hasta un programa completamente desarrollado que proporcione constantemente a los graduados las habilidades y el conocimiento necesario”, señala el informe, que advierte de la amenaza apuntada en otros estudios sobre la escasez de personal adecuadamente cualificado en diferentes sectores industriales, incluido el transporte. Con este objetivo de adecuar la oferta formativa a las nuevas necesidades de empleo, el documento sugiere un diálogo constante y un estrecho seguimiento de las tecnologías en desarrollo y de los niveles de automatización que se irán implantando.

ENVEJECIMIENTO Y COSTE LABORAL
En cualquier caso, la irrupción de la automatización en el transporte no dependerá exclusivamente de la sustitución de los empleados con menor nivel formativo. El informe distingue otros factores, como los costes laborales y la demografía, que determinarán el empleo de futuro en el sector. Señala, por ejemplo, que el envejecimiento y una mano de obra con salarios comparativamente elevados se enfrentan a un mayor riesgo de ser relevados por la tecnología, mientras que los incentivos para la automatización son menos ventajosos en el caso de trabajadores más jóvenes y con salarios más reducidos. Además de los beneficios demográficos y económicos que se obtendrán a largo plazo, factores como la seguridad y la eficiencia pueden acelerar la implantación de estas nuevas soluciones para el transporte del futuro.

En este análisis, el documento observa un escenario muy diferente en función del desarrollo económico y tecnológico de los países. Considera que en las economías emergentes el impacto de la automatización en el empleo será más atenuado que en los países más desarrollados, ya que se prevé que las tasas de automatización sean más bajas, lo que se traduce en un menor porcentaje de trabajadores desplazados, menores niveles de inversión de capital y menores aumentos de productividad. “La próxima ola de tecnología y automatización” puede dejar atrás a los países menos desarrollados, según el informe, que advierte de que la brecha económica puede ampliarse como resultado de un boom tecnológico del transporte. “Se debe apoyar a los países en desarrollo en su lucha por superar los retos derivados de la introducción de más tecnología y de mayores niveles de automatización en el transporte”, propone el documento.

En el costado positivo, la de los países que ya están liderando el desarrollo tecnológico, el informe destaca los ejemplos de Corea del Sur, Alemania, Japón o Singapur. En términos de inversión en investigación y desarrollo según su PIB, la cantidad destinada en 2015 ascendió al 4,23% por parte de Corea del Sur; Japón gastó el 3,28%; Suecia, el 3,26%; Finlandia, el 2,90%; Alemania invirtió el 2,88%; y Estados Unidos, el 2,79%.

Esta apuesta por la innovación es una tarea que el documento considera necesaria para todas las economías, por lo que insta a los gobernantes a adoptar una visión estratégica para desarrollar avances tecnológicos y apoyar la investigación en la introducción de nuevas tecnologías.

BENEFICIOS PARA TODA LA SOCIEDAD
En este listado de recomendaciones que lanza el estudio, se incluye la necesidad de sensibilizar a la opinión pública sobre las consecuencias de una mayor introducción de la automatización y la tecnología en el transporte. “El objetivo –señala– es mantener un diálogo entre todas las partes interesadas, incluida la mano de obra potencialmente afectada, sobre las consecuencias del cambio producido por la innovación en la automatización”. Propone, en este sentido, la creación de diferentes hojas de ruta para definir  el desarrollo y la aplicación de las diferentes tecnologías nuevas, que incluyan estudios sobre qué puestos de trabajo podrían crearse en el futuro y qué cualificaciones serían necesarias para poder desempeñar estos empleos.

La aceptación social de la automatización dependerá de los efectos que representa “en la fuerza laboral de un país y en la sociedad en general”. En este sentido, el documento reclama que “los beneficios creados” por la implantación de estas nuevas soluciones alcancen al conjunto de la población, por lo que el informe sugiere que los Estados debatan la posibilidad de establecer diferentes medidas, como impuestos sobre los robots o reducciones en la jornada laboral, que permitan trasladar resultados positivos para toda la sociedad.

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