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Los usuarios lamentan el coste del ferrocarril y la falta de competitividad de sus terminales

El Vigía

31 enero, 2018

Una encuesta de la CNMC evidencia la escasa confianza del mercado hacia el modo ferroviario

Un informe de la Comisión Nacional de los Mercados y de la Competencia, basado en una consulta directa a los representantes de los usuarios y de las empresas del transporte ferroviario, evidencia la escasa confianza que el mercado otorga a este modo. La encuesta se dirige a dos grandes colectivos: a las empresas ferroviarias (11 en total, incluyendo asociaciones); y a los usuarios (20 empresas o asociaciones). Las preguntas se han relacionado con la calidad de los servicios recibidos, los problemas de acceso a las terminales de mercancías, y las ventajas y desventajas del modo ferroviario con respecto a otros, en particular, la carretera. En las respuestas se observan las dificultades que afronta el transporte por ferrocarril para ser una alternativa al transporte por carretera.

Así, de los aspectos consultados, casi en su totalidad, los usuarios se muestran insatisfechos o muy insatisfechos, siendo la valoración media de 1,8 puntos sobre cinco. De sus respuestas se deduce que el transporte ferroviario sólo es una opción apropiada para nichos de mercado muy específicos debido a múltiples factores. En primer lugar, existe bastante consenso en que el ferrocarril debe ganar competitividad económica para ser una alternativa a la carretera dado que, actualmente, sólo se considera apropiado para grandes volúmenes y largas distancias. Para conseguirlo, los representantes de los usuarios señalan la necesidad de trenes más largos (750 metros) así como la consecución de una mínima masa crítica, lo que podría lograrse desarrollando corredores de mercancías competitivos que incrementaran el volumen de carga transportado, ofreciendo opciones a los usuarios finales.

Otra de las quejas se refiere a la escasa flexibilidad que ofrecen las empresas ferroviarias ante cambios en el volumen de carga, así como en la oferta de servicio, en términos de frecuencias y destinos, derivados de las limitaciones de la infraestructura. En relación con este aspecto, los usuarios señalan que afrontan importantes costes para incrementar la capilaridad de la red ferroviaria mediante la construcción de cargadores privados.

Para las empresas ferroviarias, existe una percepción negativa tanto de la situación actual como la futura del mercado dada su evolución con respecto a la carretera. Los índices de insatisfacción se incrementan en relación con las franjas horarias y las restricciones de capacidad siendo, con mucha diferencia, el aspecto peor valorado los cánones ferroviarios.

Además de la capacidad de la red, el ferrocarril de mercancías requiere de instalaciones donde tratar la carga. Las terminales a cargo de un tercero cuentan con un mayor grado de satisfacción que las gestionadas por Adif o las situadas en recintos portuarios. Las empresas ferroviarias señalan que sus horarios son poco flexibles y cuentan con medios limitados. También parece existir una opinión generalizada contraria al modelo de riesgo y ventura aplicado por Adif para la gestión de las terminales de mercancías.