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Los auditores de la UE observan lagunas en los controles aduaneros

El Vigía

5 diciembre, 2017

La divergente aplicación de legislación aduanera beneficia a los puertos que aplican menos controles

El Tribunal de Cuentas Europeo ha publicado un informe que denuncia que “las importantes insuficiencias y lagunas observadas indican que los controles aduaneros de la UE no se están aplicando de manera eficaz, lo que afecta negativamente a las finanzas de la UE”.

El documento señala que pese a que las mercancías que se introducen en los Estados Miembros de la UE procedentes de fuera de la Unión Europea están sujetas a controles aduaneros antes de su despacho a libre práctica en el territorio de la UE, los importadores pueden “deliberadamente reducir o eludir su deuda aduanera, por ejemplo, infravalorando sus mercancías, declarando un país de origen falso o aplicando una clasificación arancelaria de productos con un tipo de gravamen inferior”.

Los auditores examinaron si la Comisión Europea y los Estados miembros han diseñado controles sólidos sobre las importaciones, para lo cual visitaron a las autoridades aduaneras de cinco Estados miembros: España, Italia, Polonia, Rumanía y el Reino Unido. Los auditores constataron “insuficiencias graves que indican que existen deficiencias en el marco jurídico, así como una aplicación ineficaz de los controles aduaneros sobre las importaciones, lo que perjudica a los intereses financieros de la UE”.

“Los derechos de aduana representan el 14% del presupuesto de la UE, un importe de unos 20.000 millones de euros. Su evasión aumenta la brecha fiscal de aduanas y debe ser compensada con un aumento de las contribuciones de la RNB de los Estados miembros. Este coste es soportado en último término por los contribuidores europeos”, señala Pietro Russo, miembro del Tribunal de Cuentas Europeo responsable del informe.

Según los auditores, no existe “un incentivo financiero suficiente para que los Estados miembros apliquen controles aduaneros”. “Aquellos que efectúan controles aduaneros, pero no consiguen recuperar pérdidas de ingresos para la UE, pueden sufrir consecuencias financieras, mientras que aquellos que no los llevan a cabo no corren ningún riesgo”, indica el informe.

En este sentido, distinguen una serie de lagunas en los Estados miembros en lo relativo al control de las importaciones. En concreto, por ejemplo, los auditores constataron que el hecho de que en Reino Unido no se solicitaran garantías dio lugar a que se despachara en este país una cantidad significativa de mercancías infravaloradas procedentes de China, que a continuación volvieron a transportarse a la Europa continental. Una operación conjunta efectuada en 2016 por las aduanas francesas y la OLAF confirmó que este fraude por infravaloración se produjo principalmente en Reino Unido y vino agravado por el hecho de que no se pagó el IVA en los Estados miembros de destino. Las facturas falsas estaban infravaloradas de cinco a diez veces con respecto a su valor real, indica el informe, que señala que, según la OLAF, entre 2013 y 2016, Reino Unido debería haber puesto a disposición casi 2.000 millones de euros más del importe realmente aportado.

Otra de las lagunas detectadas por el Tribunal de Cuentas Europeo es que el origen real de las mercancías puede falsearse mediante un transbordo fraudulento en un país donde se almacenan temporalmente las mercancías y posteriormente se envían a la UE con documentación falsa. De hecho, señalan que los auditores encontraron en Internet varias empresas que ofrecían estos servicios fraudulentos.

Por otra parte, el informe señala que aunque las mercancías por debajo de un determinado valor están exentas de derechos de aduana, los auditores constataron que una ausencia de controles estaba dando lugar al pago insuficiente de derechos sobre artículos adquiridos en línea procedentes de fuera de la UE. Los auditores consideran que varias empresas de mensajería están abusando de esta exención.

Los puertos o aeropuertos con menos controles aduaneros atraen más tráfico

El documento es consciente de que los Estados miembros han avanzado hacia la aplicación homogénea de la legislación aduanera, pero detecta que aplican enfoques divergentes en términos de controles aduaneros para hacer frente a la infravaloración, la declaración falsa del origen y la clasificación errónea e imponer sanciones aduaneras. “Unos controles aduaneros gravosos pueden influir en la elección por los operadores de la aduana de importación y los puertos o aeropuertos con menos controles aduaneros atraen más tráfico”, asegura el documento.

El Tribunal recomienda a la Comisión Europea que elabore estimaciones periódicas de la brecha fiscal de aduanas a partir de 2019, y las utilice para establecer objetivos de los controles aduaneros;  refuerce el apoyo a los servicios aduaneros nacionales, con una revisión de los costes de recaudación; proponga que los futuros programas de acción se utilicen para contribuir a la sostenibilidad financiera de los sistemas de información aduanera europeos; que sea más precisa en las solicitudes enviadas en las comunicaciones de asistencia mutua; proponga modificaciones a la legislación aduanera a fin de hacer obligatoria la indicación del expedidor;

En opinión del Tribunal, los Estados miembros deberían condicionar las dispensas de los controles sugeridos por un filtro de riesgos particular a la aprobación jerárquica previa o inmediata; introducir controles en sus sistemas electrónicos de despacho para bloquear las declaraciones de importación que soliciten franquicias arancelarias sobre mercancías cuyo valor declarado supere la cuantía de 150 euros o en el caso de envíos comerciales declarados como regalos; y establecer planes de investigación para combatir el abuso de esta franquicia en el comercio electrónico de mercancías con terceros países.