NoticiasLogística

Los años locos del boom de la externalización logística

Elena de Jesús

19 octubre, 2018

Tras una etapa febril, las compañías se plantean volver a internalizar algunos procesos

La cultura del outsourcing ha presidido en los últimos años la economía y el día a día del sector logístico. Las empresas han logrado encontrar en ella el caldo de cultivo perfecto para un acelerado desarrollo de su negocio: externalizar sus procesos logísticos, reducir su carga de trabajo y enfocarse, por tanto, en su core business. Sin embargo, y pese a que este fenómeno –cuya primera gran oleada a nivel mundial se produjo hace 25 años– se mantendrá al alza, la opinión mayoritaria apunta que a corto e incluso medio plazo concluirá la etapa febril en la que todo se externalizaba como por arte de magia. El hechizo se ha roto y, según los expertos, a partir de ahora las compañías serán más selectivas y se lo pensarán dos veces antes de subcontratar todos sus procesos.

“Nos hemos pasado; en los últimos 25 años lo hemos externalizado absolutamente todo”, confiesa el consejero delegado en LIS-Solutions, Asier Barredo, que considera que, de cara a los próximos ejercicios y debido al bajo nivel de digitalización de los operadores logísticos, un gran número de cargadores estarán dispuestos a internalizar de nuevo algunos procesos, sobre todo los relativos a la gestión de la información y la comunicación, “tareas que siempre hemos considerado que era un error externalizar”, matiza Barrero.

Los expertos achacan esta nueva dinámica a la crisis económica, que si bien provocó la desaparición de numerosos operadores, los que lograron sobrevivir se relajaron debido a la menor competencia que existía en el mercado. “Y ahora, desde el punto de vista de la digitalización se han quedado atrás y lo están haciendo mal”, señala Barrero, que cifra en más de 100.000 euros la inversión necesaria que deben asumir los operadores que trabajan con clientes de grandes dimensiones para digitalizarse. “Ya están en ello y en los próximos años llevarán a cabo esta transformación digital, aunque lo cierto es que llegan un poco tarde”, afirma el analista.

Esta realidad también la viene observando el consultor Jesús Mario García Castellano, que apunta que durante los últimos años los operadores logísticos han visto disminuir de forma considerable sus márgenes, lo cual no les ha permitido realizar ningún tipo de inversión en digitalización, produciéndose incluso una descapitalización de gran parte de su personal cualificado. En su opinión, “se plantean unos años de transición, donde lo mas importante es que se vuelva a recuperar la necesidad de establecer un nuevo equilibrio óptimo entre coste y servicio y así se pueda apostar cuanto antes por esta digitalización tan necesaria”.

Las cifras que maneja Asier Barredo son reveladoras, pues sin tener en cuenta las tres primeras compañías, entre el 50 y el 60% de los principales operadores logísticos que conforman el top ten en España no cuentan dentro de su estrategia con una digitalización o incorporación digital de sus clientes. A su juicio, “los operadores tienen que digitalizarse ya, pues todos los costes que están ocultos por una mala digitalización suponen entre un 20 y un 30% de los costes de no calidad”, según las estimaciones del directivo. También desde Everis, el director ejecutivo, Manuel Yagüe y el responsable de Industria, Cristóbal José Agüera, se refieren al bajo nivel de digitalización de los operadores logísticos en España en relación con el de otros países. Además, subrayan que otro de los aspectos que lastra actualmente el mundo de los proveedores de servicios logísticos es que mientras en otros países existe un campeón de la logística, en España no. “Todos los grandes de otros países están en España. pero aquí no contamos con ningún campeón nacional que sea capaz de exportar sus servicios fuera”, concluyen desde la empresa de consultoría multinacional.

25 años de la primera oleada
La primera gran oleada de externalización logística se produjo hace 25 años a nivel global y se extendió rápidamente por España. Según explica el responsable de Desarrollo de Negocio de Miebach Consulting, Xavier Farrés, se produjo a raíz de empresas como SAD (Servicios de Almacenaje y Distribución), perteneciente al grupo Unilever y hoy integrado en DHL Supply Chain; o Aitena, que tras varios cambios societarios ha acabado en ID Logistics. “Fueron escisiones de grupos industriales que tenían logística y quisieron que fueran negocios externos, por lo que empezaron con esa actividad inicial a buscar clientes para ofrecerles los servicios que prestaban y a desarrollar sus empresas como tales”. También en en el mercado español, Danone fue una de las primeras compañías en subirse al carro de la externalización logística, según explica Jesús Mario García, que participó personalmente en este proyecto hace algo más de 20 años. Si bien al principio se trataba de una actividad muy reducida y de un servicio muy novedoso, a medida que las compañías empezaron a conocer las ventajas, entre ellas la reducción de costes que suponía, empezó a crecer.

Los últimos datos facilitados por Armstrong & Associates muestran que España cerrará el ejercicio 2018 con la cifra de ingresos derivados del negocio 3PL más alta de los últimos ocho años, hasta los 14.900 millones de dólares (12.850 millones de euros), lo que representa una mejora del 7,2% más respecto a 2010. De cara a 2022, las previsiones de los expertos apuntan a un crecimiento de la facturación del 7,6%.

A pesar de celebrar sus bodas de plata, Jesús Mario García Castellano considera que en muchas ocasiones el concepto de externalización continúa sin estar del todo claro. Esto se traduce, según el consultor, en proyectos de externalización “no muy bien enfocados que finalmente desembocan en relaciones de desconfianza entre clientes y operadores, con plazos de contrato cada vez más reducidos y con exigencias en relación a los niveles de servicio no acordes a los costes inicialmente planteados”. Ante todas estas dudas que se plantean, el experto calcula que a corto y medio plazo se darán algunos nuevos casos de externalización, así como otros de empresas que vuelvan a asumir de forma interna sus procesos logísticos. A largo plazo, desde el sector esperan una recuperación de los márgenes si la mejora de la situación económica se mantiene. “Y si se sigue recuperando la profesionalización del sector, entonces las empresas se centrarán más en su negocio, y apostarán de nuevo por la externalización”, sostiene García Castellano.

El online revoluciona el negocio
El comercio electrónico también está llamado a convertirse en un importante revulsivo para el mercado de la externalización logística, aunque a corto plazo su crecimiento no se verá reflejado en la cuenta de resultados de los operadores logísticos. “Los e-tailers que están surgiendo ni se plantean internalizar la logística”, explican desde Everis, donde son conscientes, sin embargo, de las dificultades de rentabilizar a día de hoy la actividad de las nuevas cuentas que están surgiendo debido al bajo volumen de pedidos que manejan. A este respecto, para Jesús Mario García Castellano, el problema no reside tanto en que inicialmente un proyecto sea rentable sino cuando se desconoce si en un futuro lo será, “y en esto del e-commerce se han embarcado muchas compañías sin tener clara su rentabilidad”, señala el consultor.

Con todo, esta situación, tal y como apuntan Manuel Yagüe y Cristóbal José Agüera, ha provocado que algunos operadores con una base sólida instalada y sin necesidad de crecer en este segmento estén rechazando trabajar con empresas online. Otros, en cambio, se arman de paciencia y optan por dar un voto de confianza a estas cuentas hasta que maduren. “Se pierde dinero de inicio o no se gana y se confía en que la marca vaya hacia arriba y, por confianza, se mantenga la colaboración”, puntualiza el responsable de LIS-Solutions, Asier Barredo.

Si bien las grandes marcas tienen sus estructuras ya definidas y acostumbran a confiar su logística online a los mismos operadores con los que trabajan para el canal tradicional, las nuevas cuentas de e-commerce que comienzan a crecer no tienen todavía sus procesos establecidos ni generan tanto volumen como para que la externalización de su logística salga rentable. De hecho, el consejero delegado de LIS-Solutions argumenta que hasta al cabo de tres o cinco años estas empresas no alcanzan cierto grado de madurez y  detalla que para cualquier e-commerce que se mueva por debajo de las 500 líneas al día la externalización no es rentable con las tarifas que existen actualmente en el mercado.

Una de las soluciones por la que están optando algunas de estas compañías es, según explican desde Everis, realizar su actividad a través de plataformas externas como Amazon o Alibaba, uniéndose directamente a los proveedores y condiciones, por lo que trabajan de manera externalizada desde el primer momento. Asimismo, el responsable de Logística en Transnatur, Carlos Zubialde, también apunta que algunos comercios de pequeño tamaño están terminando en operadores no logísticos, sobre todo agencias de redes de transporte que realizan la gestión logística de este tipo de cliente, “lo que les proporciona cierto aire para sobrevivir”, asegura.

Además de la importancia de contar con grandes volúmenes de envíos para poder rentabilizar las operaciones de un sector cuyo número de pedidos continuará creciendo a un ritmo de dos dígitos en los próximos cinco años, Xavier Farrés hace referencia también a que los costes logísticos son una de las condiciones mas importantes a la hora de tomar decisiones de compra. En este sentido, el consultor señala que el consumidor se ha acostumbrado a no pagar las entregas. “Hay una gran presión para que los costes sean mínimos pero los operadores se encuentran con dificultades a la hora de rentabilizar su actividad”, añade.

Por último, algunos errores cometidos a la hora de externalizar la logística también están generando situaciones problemáticas para los e-commerce novatos. Desde Everis destacan el hecho de priorizar el coste del proveedor por encima de la calidad y el nivel de servicio, así como no realizar un adecuado estudio de mercado para determinar la solución que mejor se adapta al negocio. Otro de los errores habituales es unificar todas las operaciones en un único operador, no supervisar adecuadamente la operativa diaria y acostumbrarse a pensar que los problemas que puedan suceder en la operación diaria a su socio le son ajenos.