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Las ingenierías se unen contra Aena por el “uso indiscriminado” de la subasta electrónica

El Vigía

28 junio, 2018

Fidex considera que es “la máxima expresión” de la ingeniería low cost

Las ingenierías en bloque se han unido contra el “uso indiscriminado” por Aena de la subasta electrónica en la contratación de los servicios de ingeniería. Así, el sector interpondrá recurso contencioso-administrativo contra la resolución del Tribunal Administrativo Central de Recursos Contractuales, que falló en contra del recurso presentado por las ingenierías contra la licitación de Aena de la asistencia técnica de project management de la remodelación y ampliación del edificio del dique sur del aeropuerto de Barcelona-El Prat.

Se trata de la primera vez que todas las asociaciones del sector de la ingeniería se unen para un objetivo en común. En este caso, “frenar las continuas subastas por parte del ente que gestiona los aeropuertos españoles de los contratos de servicios de ingeniería, en contra de lo indicado por la ley de Contratos del Sector Público, en vigor desde el pasado 9 de marzo y que prohíbe expresamente el uso de la subasta electrónica”, tal como advierte el Foro para la Ingeniería de Excelencia (Fidex), que agrupa a las once principales ingenierías españolas.

Una utilización que contraviene, según esta entidad, la normativa comunitaria sobre la ley de Contratos de Sectores Excluidos, por la que se rige Aena, “quien parece escudarse en su pendiente trasposición al ordenamiento jurídico español (con un retraso de más de dos años) para no cumplirla, cuando en realidad impera la norma europea esté traspuesta o no”.
Para aplicar la subasta en los contratos de ingeniería, Aena se ampara en que se trata de trabajos que no son de carácter intelectual, cuando todo servicio prestado por una ingeniería tiene precisamente “ese componente de materia gris” como principal característica. Según Fernando Argüello, director general de Fidex, “con prácticas como la de AENA no es de extrañar que las principales ingenierías españolas tengan apenas el 10% de su negocio en España, cuando las grandes ingenierías internacionales tienen al menos el 40% en sus propios países. Hay un desajuste enorme que sólo es posible reconducir mejorando las condiciones de contratación en España y acabando con prácticas tan perversas como la subasta electrónica. De lo contrario, se corre el riesgo de la deslocalización de la ingeniería española”.

La organización considera que la subasta electrónica es la máxima expresión de la ingeniería low cost, una práctica que debería haber quedado atrás a raíz de la entrada en vigor de la nueva Ley de Contratos del Sector Público.