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Las aerolíneas españolas cargan contra las “ineficiencias” de la gestión del tráfico aéreo en Europa

El Vigía

8 junio, 2018

Las demoras aumentaron en abril un 200% respecto al mismo mes de 2017

La asociación de compañías españolas de transporte aéreo (Aceta) y la Asociación de Líneas Aéreas (ALA) han emitido este viernes un comunicado para denunciar “el negativo impacto que está teniendo en su operativa, y en consecuencia en sus clientes, las ineficiencias de la gestión del tráfico aéreo en Europa”.

Según datos de Eurocontrol, recogidos por ambas organizaciones, el pasado mes de abril se llegaron a acumular cerca de 45.000 minutos de demoras como promedio, un 200% más que en 2017. “Este aumento incide negativamente en los clientes que sufren reiterados retrasos y cancelaciones, pero también en los trabajadores de las aerolíneas y sus proveedores que intentan mitigar estos efectos con un sobre esfuerzo titánico”, lamentan en el comunicado.

Desde Aceta y ALA aseguran que en la actualidad, casi la mitad de los vuelos (45%) sufren demoras por ineficiencias en la gestión del tráfico aéreo en Europa. “Este continuo incremento en las regulaciones, que escapan del control de las compañías aéreas, ha llevado a que, lo que va de año hasta abril, nos encontremos tres veces por encima de la estimación que había realizado Eurocontrol y a la par de la estimación para los meses de verano”, sostienen las asociaciones.

Entre las causas que están provocando esta situación, las organizaciones destacan “las continuas huelgas que se vienen sucediendo en el control de tráfico aéreo en Europa, siendo Francia el país que concentra la mayor parte de ellas”. De los 19 días de cese de actividad en este sector, 14 corresponden al país galo, donde se suceden huelgas desde el pasado 21 de marzo. “Baste decir que, sólo en la huelga general del día 22 de mayo en Francia, se cancelaron 900 vuelos afectando a 120.000 pasajeros y se convirtió en el peor día del tráfico aéreo europeo desde el 2010”, explican en el comunicado.

Aceta y ALA aseguran que “la incidencia que tienen las huelgas en el control aéreo es enorme por la capacidad expansiva de sus efectos: los paros no conocen de fronteras y tienen la facultad de paralizar los cielos con carácter extraterritorial. Evidentemente esta situación afecta de forma general a Europa, aunque la concentración de incidencias en Marsella tiene, por ejemplo, un efecto desproporcionado sobre la operación en el Aeropuerto de El Prat, así como en los aeropuertos de Baleares, especialmente en el de Palma de Mallorca”.

Además, denuncian que otra de las causas “recurrentes” que explica “las crecientes disrupciones” de los últimos meses en el tráfico aéreo es la relativa a los límites de capacidad, “lo que ejerce presión sobre la gestión aérea y las infraestructuras del sector vinculadas a este servicio”. A ello, añaden la mala meteorología sufrida en toda Europa en los meses de abril y mayo como otro factor “sumamente negativo en este entorno”.

Las asociaciones de aerolíneas aseguran en el comunicado que respetan “el derecho fundamental que tiene todo trabajador a ir a la huelga”, pero consideran que “éste no debe coartar el derecho fundamental a la libertad de circulación, por lo que debe garantizarse el derecho del pasajero a volar”. “Y es que las huelgas de un sector tan estratégico como es el del control aéreo no sólo lastran a las compañías aéreas y generan un grave perjuicio a los clientes, sino que también afectan muy negativamente a la imagen y actividad turística de España, principal fuente de riqueza de nuestro país”. “De continuar esta tendencia -advierten- podría incluso afectar negativamente a la Marca España”.

Según la información aportada por estas asociaciones, coincidiendo con el período de huelgas registradas en el control aéreo en Francia, España ha acusado una desaceleración en el número de vuelos diarios, pasando de encabezar en marzo el ranking de los 20 países con mayor incremento de vuelos diarios (218 en total), a ocupar la cuarta plaza (77 vuelos) en abril, según datos de Eurocontrol. Aceta y ALA consideran que estos datos muestran “la incidencia que puede tener en nuestra actividad turística esta preocupante aminoración de vuelos y, con ello, de nuestra actividad turística, por tanto de nuestra productividad y nuestra competitividad”, en un momento que consideran “especialmente sensible dado que nuestros principales competidores, como Egipto, Túnez y Turquía, están recuperando su turismo internacional”.