La logística revoluciona el sector de la formación

por César Castillo
César Castillo

Director Académico de ICIL

Desde ICIL, como instituto especializado en carreras profesionales en logística y cadena de suministro, hemos constatado un interés creciente en el ámbito de la logística, tanto desde la perspectiva formativa como en la empresarial-económica. La cadena de suministro hace tiempo que dejó de ser una herramienta de reducción de costes para convertirse en una ventaja competitiva a nivel estratégico para muchas compañías.

La evolución del mercado es constante y las necesidades del cliente muy heterogéneas, por lo que como centro de formación tenemos que adaptarnos a esta nueva realidad, que requiere de una formación a todos los niveles.

Está de moda estudiar logística y lo podemos comprobar con el incremento de oferta que han lanzado en los últimos tiempos las escuelas de negocio, que antes eran totalmente ajenas a acciones formativas en este ámbito. En nuestros casi 40 años liderando la transmisión de conocimiento entre profesionales del sector a todos los niveles, hemos llegado a la conclusión de que el enfoque tiene que abordarse desde una perspectiva integral. La logística hoy en día es operativa y también afecta a la toma de decisiones. Esto implica que el estudio de la materia se pueda analizar desde diferentes perspectivas: procesos, personas, comercialización, infraestructuras, tecnologías, finanzas, globalización, economía.

Estudiar logística es diferente. Requiere de más información que la disponible en libros, internet y bibliotecas. El programa formativo tiene que estar nutrido por la realidad del mercado. La transmisión de conocimiento tiene que realizarse entre profesionales, con una adaptación constante a las nuevas tendencias que van apareciendo.

El auge de las nuevas tecnologías ha permitido que los avances en la supply chain sean continuos y afecten a la parte operativa y a la parte ejecutiva, y esto se tiene que reflejar en el programa lectivo. En la parte operativa es donde se plantean grandes retos, pues es donde se tiene que trabajar más desde la perspectiva de formación reglada como los certificados de profesionalidad. Los currículos académicos de dichos certificados tienen que poderse adaptar a las necesidades cambiantes del sector. No tiene sentido que las empresas tengan que realizar una formación complementaria cuando contratan a una nueva persona para que pueda empezar a trabajar. Quizás ha llegado el momento de empezar a considerar una formación más dual con estancia (léase prácticas reales) en empresa para que el personal ya pueda estar formado en las condiciones que requiere el mercado. Realizar una formación más a la medida de las necesidades puntuales de las empresas. La compañía tiene que confiar cada vez más en acciones formativas que respondan a necesidades concretas de su día a día real. Dejarse asesorar por los expertos en formación y preparar los planes formativos conjuntamente. La parte ejecutiva debe utilizar las mismas herramientas que utiliza el directivo en su puesto de trabajo: simulación, inteligencia artificial, internet de las cosas, big data. No podemos obviarlas y limitarnos a diseñar un máster que no explique la realidad que necesita el sector. A través de los simuladores, hemos conseguido las condiciones ideales de laboratorio para que los futuros directivos puedan entender las necesidades logísticas del mañana.

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