La logística huye del registro estatal para medir la huella de carbono

por El Vigía

La creación, por parte del Gobierno, de un registro para empresas que decidan medir su huella de carbono y se comprometan a reducirla no ha tenido el éxito esperado, un año después de su aprobación en el Consejo de Ministros. Así, a un mes para su primer aniversario, sólo 82 empresas han recibido el sello que otorga el ministerio de Medio Ambiente a las empresas adscritas al registro, de las cuales únicamente cuatro son operadores logísticos. Los expertos medioambientales aseguran que el principal obstáculo de esta iniciativa recae en la falta de ventajas que aporta a las compañías registradas.
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Inicialmente, se planteó que la obtención de esta distinción pudiera suponer una deducción fiscal del impuesto de sociedades, a la vez que se puso sobre la mesa que las empresas tuvieran cierta ventaja a la hora de presentarse a concursos de la Administración. Desde el Instituto Itene, Mercedes Hortal, responsable de la Oficina de Sostenibilidad, asegura que “el ministerio no ha dejado definido cuáles son los incentivos que aporta este sello”. A las empresas de logística y transporte, por ejemplo, “se les debería dar ventajas en los concursos públicos, una cierta reducción a nivel de impuestos y más promoción por parte del ministerio, la compensación no tiene porqué ser siempre económica”, explica. Aun así, desde Itene señalan que el hecho de que las empresas no se hayan apuntado al registro, no significa que no estén calculando su huella de carbono. La cuestión es que “no les interesa aparecer en un registro público”, donde se especifican los niveles de emisión de gases de efecto invernadero asociados a sus actividades. De hecho, según datos del Observatorio de Movilidad eficiente, un 44% de las empresas en España cuentan con una política específica sobre movilidad sostenible (ver gráfico). En cuanto a la escasez de inscripciones, Hortal asegura que se debe a que “no hay una normativa que obligue a hacer el cálculo de la huella de carbono”, a diferencia de países como Francia, donde el Estado sí que se encarga de que todas las empresas midan sus emisiones.
A pesar de su escasez, las empresas del sector del transporte y el almacenamiento que han recibido el sello valoran positivamente la medida. “Nuestro objetivo, al registrarnos en el ministerio de Medio Ambiente, era fomentar la ecoeficiencia de nuestra flota ahorrando costes y dando imagen de empresa social y medioambientalmente responsable”, afirman desde Disfrimur, empresa dedicada al transporte de mercancías por carretera, principalmente para Mercadona. En cuanto a los incentivos que la distinción aporta, desde Kaleido Ideas&Logistics aseguran que el registro de la huella de carbono no supone una ventaja como tal, sino que “aporta seriedad a las mediciones y acciones que la empresa desarrolla dentro de su plan de cambio climático y da credibilidad ante grandes clientes que sí aprecian este tipo de iniciativas”. Por su parte, desde Correos sostienen que les ha ayudado a que se configuren proyectos locales. “Que las emisiones que necesitamos llevar a cabo para gestionar nuestros envíos neutros en carbono se puedan realizar contra créditos generados por proyectos desarrollados en España, en lugar de en cualquier otro país”, explican.
Por otra parte, el registro de la huella de carbono ha promovido que las empresas elaboren sus propias herramientas de medición. En el caso de Kaleido, han aprovechado diferentes programas de desarrollo regional financiados con fondos europeos para implementar medidas de eficiencia energética, que les ha permitido desarrollar su propia herramienta de medición de emisiones, la llamada Karbon Track. Pero también Arola, Aduanas y Consignaciones ha creado su propia herramienta. “Hemos desarrollado un sistema verificado y certificado por Lloyd’s que permite conocer las emisiones de dióxido de carbono en el transporte y distribución de mercancías, en cualquier modalidad, así como el cálculo de las emisiones generadas por la propia empresa”, explican.
Las empresas logísticas modernizan su flota para mejorar la sostenibilidad
Los operadores logísticos se sitúan entre las principales compañías que invierten en medidas para mejorar la huella de carbono en España. Para ello, están optando por modernizar su flota de vehículos a sistemas menos contaminantes. Entre las múltiples opciones existentes para rebajar las emisiones de gases de efecto invernadero, ésta parece ser la medida por excelencia. En este sentido, destacan los vehículos propulsados mediante gas, diésel o hidrógeno. Por otro lado, también están ganando terreno operativas de reparto de mercancías en bicicleta, carretillas e incluso a pie, unos modos de transporte que son altamente viables para las entregas urbanas de corta distancia.
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El Centro Español de Logística (CEL) propone una serie de recomendaciones para la reducción de la huella de carbono que incluyen, además de la modernización de los equipos de transporte, el uso de nuevas combinaciones vehiculares que permitan aumentar la cantidad de toneladas transportadas por viaje. También plantea la utilización de las tecnologías de la información para la racionalización de los kilómetros recorridos y la búsqueda de itinerarios que ofrezcan mayores ahorros en el consumo de carburante. Pero, a su vez, aconseja optimizar el volumen de carga, la eliminación de los viajes en vacío y la reducción de documentación en papel, sustituyéndola por albaranes en formato electrónico.
En el ámbito de las paqueteras, por ejemplo, se aprecia de forma clara la firme apuesta por la modernización de la flota de vehículos de reparto. Desde ASM, por ejemplo, ya se están realizando algunas pruebas con vehículos de gas y “en función del resultado vamos a cambiar nuestra flota”, aseguran. Por su parte, Fedex cuenta con un plan delimitado de objetivos de sostenibilidad proyectados hasta 2020. Por el momento, destacan “el remplazo de los aviones, que se ha traducido en un ahorro de costes de hasta el 30%, a la vez que se han reducido las emisiones de gases de efecto invernadero”. Otros beneficios, apuntan, se han conseguido mediante la incorporación de vehículos de tecnología avanzada, entre los que incluyen los de alta eficiencia diésel, la pila de combustible de hidrógeno y los sistemas de gas natural comprimido y licuado. En MRW, en cambio, han optado por la utilización de vehículos alternativos como los triciclos o los vehículos eléctricos, además de promover los repartos a pie, sobre todo en los centros urbanos. Por último, desde Seur, trabajan con el objetivo de aumentar el número de tiendas para intentar reducir las emisiones y encontrar soluciones para el mercado. “Nuestros proyectos de sostenibilidad son clave, porque nos permiten garantizar un único desplazamiento, a través de nuestra red de puntos de entrega y recogida de paquetes”.

 

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