La logística exige un marco laboral común para competir con las nuevas empresas digitales

por El Vigía

El sector logístico quiere café para todos y no sólo para unos pocos. Los expertos reclaman a las autoridades que regulen lo antes posible la actividad de los nuevos modelos de negocio que como Deliveroo, Glovo o Uber nacieron de la revolución digital y desde entonces acumulan numerosas demandas por competencia desleal, precariedad laboral y elusión fiscal. La industria quiere asegurar un terreno de juego justo para todos y que permita a las compañías tradicionales competir en igualdad de condiciones –con las mismas reglas fiscales y laborales– que estas plataformas.

“Mientras no se regule el sector habrá competencia desleal”, aseguró el secretario de la federación de Servicios, Movilidad y Carretera de UGT, Diego Buenestado, durante una jornada organizada la semana pasada por la patronal logística UNO. En su opinión, “no podemos aprovechar las nuevas tecnologías para ir en contra de los derechos de los trabajadores. Nos causan vergüenza sus condiciones, pues digan lo que digan son trabajadores por cuenta ajena y necesitan tener una regulación”.

El sector logístico reclama a las autoridades que regulen lo antes posible la actividad de los nuevos modelos de negocio como Deliveroo o Glovo / Deliveroo Rider

Esta postura la compartió también la directora de Personas y RSC de Seur, que aseguró que, en su caso, cumplen con la ley y todos sus conductores son empleados del grupo o autónomos. “Es bueno y positivo que aparezcan nuevos agentes para poder competir y que hagan que las empresas tradicionales se adapten a nuevos entornos, pero es necesario hacerlo con las mismas reglas del juego”, señaló. En su caso, y pese a la mala prensa que ha tenido Deliveroo durante los últimos meses, la directora general de Deliveroo en España, Diana Morato, defendió que los más de mil riders que trabajan para la compañía de entrega rápida de comida “tienen unos ingresos bastante dignos si se comparan con los de otros sectores parecidos. Habréis leído convenios donde obligan a los repartidores a realizar tres envíos por hora por unos cuatro euros. En cambio, en Deliveroo ganan 10,5 euros la hora”.

A pesar de que estos nuevos negocios de la denominada economía colaborativa están desde hace unos meses en la diana de la Inspección de Trabajo –para quien los trabajadores son falsos autónomos y, por tanto, asalariados–, desde la Confederación Empresarial de Madrid-CEOE (CEIM) consideran que este organismo ha tardado mucho en desarrollar un programa de actuaciones en esta materia. “No podemos oponernos al avance de la tecnología y a que exista más competencia. Por eso, es un asunto que debe estar en la agenda del Consejo para el Diálogo Social”, señaló el director de Asuntos Laborales de CEIM-CEOE, Luis Méndez.

En este sentido, los expertos coincidieron en señalar la urgencia de abordar esta realidad. “Trabajaremos para encontrar una solución que se adapte al entorno de trabajo del futuro”, aseguró el director general de Adigital, José Luis Zimmermann. En esta línea, desde la patronal UNO reclamaron una hoja de ruta para abordar las condiciones del reparto derivado de los nuevos modelos de negocio que han surgido con la denominada economía digital. “No resulta razonable que para realizar el mismo tipo de servicio haya repartidores de primera y de segunda y que, gracias a ello, algunas empresas aprovechen para competir en condiciones de competencia desleal, ya que no se exige lo mismo a las empresas de reparto que a las derivadas de estos modelos de negocio”, explicó el secretario general de UNO, Francisco Aranda.

Desde la patronal logística pusieron en valor la figura del repartidor y reclamaron la necesidad de dignificar esta profesión, especialmente ahora que los niveles de consumo se recuperan y el e-commerce crece por encima del 20%. “El reparto, y con él la logística, se ha convertido en el nuevo marketing del comercio, porque es un elemento fundamental en la decisión de compra. La profesión del repartidor es esencial y va estrechamente vinculada a la evolución del consumo”, indicó Aranda. A su juicio, la labor de estos profesionales es fundamental porque son la imagen de la empresa ante un cliente final cada vez más exigente. A día de hoy, no sólo es necesario que llegue al destino con el producto, sino que tiene que hacerlo de una manera eficiente, registrar en determinados soportes tecnológicos la entrega, registrar incidencias y ofrecer unos estándares en la calidad del servicio. Por tanto, para ser repartidor no basta con saber conducir, sino tener unos conocimientos de la actividad, tecnológicos, de seguridad, de identificación con la marca para la que trabaja y un compromiso con el servicio, apuntan desde la patronal. Conscientes precisamente de ello, UNO pondrá en marcha a finales de este marzo la Escuela de Repartidores, que permitirá formar a estos trabajadores en las nuevas necesidades tecnológicas, ecológicas y con los estándares de calidad que demanda el cliente.

Innovación en la última milla
Por otra parte, compañías como Seur, Deliveroo o Correos Express comentaron que están realizando esfuerzos en innovación para mejorar la eficiencia de la última milla y optimizar los procesos de los repartidores. “La tecnología nos está ayudando mucho a optimizar nuestros servicios”, indicó Larrañaga. De hecho, el director general de Correos Express, Manuel Molins, se mostró convencido de que “veremos una última milla sin personas, con vehículos autónomos. La cuestión es si será en cinco o en siete años, pero no en 30”. Pese a que Molins alerta de las dificultades con las que se encuentran actualmente las compañías a la hora de contratar repartidores con experiencia cuando hay que asumir picos de actividad en épocas como el Black Friday, asegura que gracias a la tecnología se puede hacer frente a esta problemática.

La CNMC advierte de que garantizará la competencia leal en el sector logístico
La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) está trabajando activamente para mejorar tanto la percepción del uso de la economía digital como su legislación. Así lo indicó su presidente, José María Marín, durante la jornada organizada la semana pasada por UNO, donde comentó que “vamos a mejorar los mecanismos de detección de actos que obstaculicen la competencia efectiva. Vamos a promover mejoras de coordinación con las autoridades de competencia de las comunidades autónomas”.

El presidente de la CNMC, José María Marín, en la jornada de UNO / UNO

Desde el organismo regulador defienden las ventajas de estas nuevas plataformas –por su competencia, eficiencia y ahorros– y tienen claro que las compañías logísticas más tradicionales deberán adaptar más pronto que tarde sus modelos de negocio a la economía digital para seguir compitiendo en el mercado y no encontrarse relegadas de este ecosistema. De hecho, Quemada se mostró contrario a las posiciones que han adoptado algunas autoridades y sectores tradicionales para tratar de frenar estas nuevas prácticas en los últimos meses. “El interés de la CNMC es seguir estudiando la economía digital, que es como creemos que debe denominarse este modelo”, comentó el máximo responsable de Competencia. En su opinión, la economía colaborativa es un término ya del pasado. “Hoy debemos hablar de economía digital o de plataformas digitales”, concluyó.

Europa toma posiciones
El debate sobre los nuevos modelos modelos de negocio digitales no se limita al mercado español, sino que su alcance es mundial En el caso de Europa, la Comisión Europea ha publicado recientemente una serie de estudios sobre los principales desafíos de la logística urbana y que se han llevado a cabo a partir de una encuesta a más de 100 profesionales y organizaciones del sector. Precisamente, una de las principales recomendaciones que realizan los autores del documento es la relativa al incremento del nuevo concepto de entrega de última milla bajo demanda, implementado desde finales del ejercicio 2014. A este respecto, señalan que el aumento de estos servicios está conduciendo a una situación de inestabilidad laboral debido a la flexibilidad de unos modelos que se adaptan según la demanda. “Por ello, las leyes laborales deberían modificarse y adaptarse a los nuevos requisitos”, apunta el informe, que añade que, pese a que las ciudades no pueden controlar este fenómeno, “pueden presionar eventualmente, a través de sus asociaciones nacionales a las autoridades de más alto nivel”.

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