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La Justicia niega que los repartidores de Glovo sean falsos autónomos

El Vigía

19 septiembre, 2018

Avala el modelo laboral de la startup

“Los repartidores que colaboran con Glovo no son falsos autónomos”. Así lo ha dictaminado el juzgado de lo social nº39 de Madrid en una sentencia, que resuelve la demanda presentada por un trabajador a la compañía en 2017, donde reconoce, por tanto, la independencia de los colaboradores y avala el modelo laboral del grupo.

De esta forma, la startup vuelve a respirar tranquila después de que la Justicia considere que queda suficientemente probado que la relación entre el demandante y la compañía no reúne las características propias de una relación laboral. “La prestación de servicios desarrollada por el actor para la demandada no puede calificarse como relación laboral por no concurrir en la misma las notas definitorias de tal relación”, apunta la resolución, que se emite, además, pocas horas después de que la Corte Suprema de Milán haya validad de nuevo el modelo de relación de la compañía con los colaboradores.

En este sentido, la sentencia alega que el demandante no tenía jornada ni horario y tenía el dominio completo de su actividad, con capacidad incluso de desistir de un servicio previamente aceptado sin sufrir una penalización. “Él decidía la franja horaria en la que deseaba trabajar, elegía los pedidos que le interesaban y rechazaba los que no quería, decidía con libertad la ruta a seguir hasta cada destino, no tenía obligación de comenzar o finalizar su jornada en una determinada hora, la empresa no le imponía la clase o número de pedidos que tenía que hacer ni la ruta para llevarlos a cabo, el pedido se realizaba siguiendo las instrucciones dadas por el cliente final”, apunta.

Además, la Justicia considera que la demandada no tiene poder disciplinario sobre el actor más allá del desistimiento del propio contrato en el caso de que no se realizasen servicios, y de una “pequeña” penalización en su puntuación. En este último caso, considera que el sistema de puntuación “no es un instrumento de control o sanción del empleador, ya que sirve para regular la preferencia de acceso a pedidos. El hecho de que se acumulen más puntos por prestar servicios en horas de mayor demanda no es una sanción sino un incentivo, no debiéndose confundir un concepto con otro”.

Por otra parte, el juzgado entiende que las principales herramientas de trabajo (moto y teléfono móvil) son propiedad del trabajador, por lo que la retribución que percibe depende directamente de la cantidad de recados que lleve a cabo. De hecho, indica que “el precio abonado por el cliente va destinado al repartidor casi en su integridad (el cliente paga 2,75 euros por servicio y el repartidor percibe 2,50 euros)”. El resto va a la empresa en concepto de comisión por la intermediación.

Entre otras cuestiones, el dictamen expone también la no existencia de un pacto de exclusividad entre las partes, por lo que el trabajador puede prestar servicios simultáneamente para otras empresas, siempre que se respeten los parámetros de dependencia económica.

En definitiva, “no consta el sometimiento del trabajador a una estructura organizativa interna de la empresa, que sólo decide las tarifas con que abonará los servicios, el lugar de prestación de los mismos y la herramienta a través de la cual oferta los recados(APP)”, detalla la sentencia que, no obstante, podría ser recurrida por el demandante en el Tribunal Superior de Justicia de Madrid.

La directora legal de Glovo, Marita Rancé, afirma que “en Glovo hemos confiado desde el inicio en la legalidad de nuestro modelo y su viabilidad. Además nos complace que un Tribunal español valide el modelo y el contrato utilizado por Glovo en una sentencia muy elaborada y con todo detalle, se confirma al fin la doctrina ya sentada en otros países de Europa como Italia y Francia, así como la Inspección de trabajo ya superada en 2016 en Barcelona que ya validó nuestro modelo. Es cierto que se trata de un primer pronunciamiento, pero esperamos que se confirme en próximas instancias y por supuesto que se tenga en cuenta por la autoridad laboral”

Por su parte, el cofundador de la compañía, Sacha Michaud, se muestra convencido de que “estos modelos crean valor a la sociedad y son una vía de desarrollo a futuro, sobre la que debemos reflexionar e ir mejorándola, como ya se están planteando en otros países de nuestro entorno como Francia”.