NoticiasOpinión

La innovación y el trabajo conjunto, claves en la lucha contra el cambio climático

Pedro del Amo Asesor técnico de lubricantes de Shell España

31 agosto, 2018

Cada día con más frecuencia escuchamos en los medios el término “cambio climático”. Actualmente este fenómeno representa el principal desafío para el futuro de nuestro planeta y la mayor amenaza medioambiental a la que se enfrenta la humanidad. Al mismo tiempo y durante los últimos años, el transporte se ha convertido en el principal consumidor de petróleo del mundo y la fuente de emisiones de CO2 que más ha crecido, con un incremento del 19% respecto a los valores de 1990. Además, representa más de la cuarta parte del uso energético mundial y una quinta parte de las emisiones globales de este gas. Estas cifras son alarmantes, ya que además de contribuir al calentamiento global, provocan graves problemas de salud a los habitantes de las grandes ciudades. En la actualidad, nueve de cada diez personas en el mundo respiran aire contaminado según la Organización Mundial de la Salud (OMS).

De acuerdo con la Agencia Europea de Medio Ambiente, el 72% de estas emisiones son emitidas por el transporte de carretera, donde los camiones aglutinan una parte considerable con un 18,8% del total de las emisiones. Hace varios meses, la Comisión Europea decretó que los vehículos y furgonetas deberían emitir alrededor de 67 gramos de CO2 por kilómetro para 2030. A diferencia de lo establecido, las emisiones medias de dióxido de carbono de vehículos en España no han hecho más que aumentar, alcanzando por primera vez en 10 años los 118,1 g/km, de acuerdo con el último estudio de JATO Dynamics.

Durante estos años se han propuesto diferentes soluciones para intentar paliar este problema, pero ninguna de ellas ha acabado de cuajar, por lo tanto, es importante innovar e invertir en productos nuevos que fomenten el ahorro de combustible en el sector del transporte, ya que esto contribuye de forma sustancial a la reducción de las emisiones de CO2. Además, una de las prioridades de los fabricantes de camiones es conseguir la máxima eficiencia. El pasado verano, los diferentes países miembros de la Unión Europea y la Eurocámara llegaron a un acuerdo para introducir por primera vez un sistema de vigilancia e información estandarizado para controlar las emisiones de CO2 y el consumo de combustible de los vehículos pesados en la UE.

Recientemente y con las nuevas regulaciones en el horizonte, el sector del transporte por carretera se ha unido globalmente bajo el lema “ir más lejos con menos” con el objetivo de reducir el consumo de combustible a la vez que se maximiza la carga. Los principales líderes a nivel mundial han desarrollado relaciones de colaboración y co-ingeniería para sacar adelante este proyecto, ya que en el futuro serán necesarias soluciones creativas para afrontar el desafío energético mundial y poder favorecer a los conductores y al medio ambiente.

Un claro ejemplo de este acuerdo global es Starship, el nuevo camión ultra eficiente de Shell y AirFlow Truck. El vehículo utiliza las tecnologías más innovadoras del mercado con el objetivo de reducir la cantidad de energía que se necesita para transportar una carga de un punto a otro. Junto con sistemas y equipos de última generación, Shell ha desarrollado lubricantes capaces de reducir la fricción y contribuir a proporcionar significativos ahorros de combustible y, consiguientemente, reducir las emisiones de CO2. En este proyecto se utilizará un lubricante de baja viscosidad, fabricado a partir de gas natural mediante la tecnología única y exclusiva Shell PurePlus que, además, ofrece mayor resistencia a la oxidación y protección frente al desgaste respecto a lubricantes convencionales fabricados a partir de crudo, reduciendo a su vez los niveles de volatilidad y la necesidad de rellenos. Este nuevo proyecto nace tras el éxito logrado a nivel global por el Shell Concept Car, un vehículo urbano ultra eficiente que, en comparación con un automóvil típico de la ciudad, utiliza un 34% menos de energía primaria durante toda su vida útil.

El cambio climático es un problema global que nos afecta a todos y necesita soluciones universales a medio y largo plazo. Por ello, las empresas del sector energético deben jugar un papel fundamental y afrontar los retos a los que nos enfrentamos a través de la innovación, la investigación y la creación de nuevas formas de transporte mucho menos contaminantes y más eficientes.