La industria fija un plazo de cinco años para extender la conducción autónoma de camiones

por El Vigía

La industria de la automoción avanza en el reto que se ha fijado para que la circulación autónoma de los vehículos deje de ser un proyecto utópico y se convierta cuanto antes en una realidad. El último paso en esta carrera lo dio la semana pasada Daimler, al ser autorizado por el estado de Nevada, en Estados Unidos, para que un nuevo modelo de sus camiones circule sin conductor por su red pública. Por el momento, sólo hay dos unidades operativas de este vehículo y el transportista debe estar en el camión para tomar el volante cuando abandona la autopista. En cualquier caso, la circulación del Freightliner Inspiration Truck representa un nuevo hito en este desafío. “La pregunta ya no es si será posible, sino cuándo los vehículos autónomos circularán por nuestras carreteras”, concluía un reciente estudio elaborado por DHL. La respuesta no depende únicamente del desarrollo tecnológico que están llevando a cabo los fabricantes, pero la previsión de esta industria es que sea una realidad en un plazo de cinco años.
“Creemos que los sistemas de conducción autónoma, como el Freightliner Inspiration Truck deben estar listos para su uso en carretera a finales de esta década”, explican fuentes del fabricante alemán. También desde Scania, que junto a Volvo y Daimler, lideran esta iniciativa en el transporte de mercancías, coinciden en este escenario. “Lo cierto es que la tecnología para hacer posible una conducción autónoma está desarrollada y hay varios proyectos en marcha para testar su funcionamiento y aplicación al transporte real. Se trata de una alternativa viable desde el punto de vista tecnológico, pero cuya implantación real es el aspecto complicado”, explican desde Scania. Para el fabricante sueco, la implantación de estos vehículos en 2020 “es posible para ciertas aplicaciones”. En este sentido, señala que las pruebas que está llevando a cabo Scania tienen lugar en áreas sin población, en el ámbito de la minería, por ejemplo.

La presentación del ‘Freightliner Inspiration Truck’ despertó, la semana pasada, el interés del sector del transporte, expectante a todos los avances de esta tecnología; pero evidenció, además, la fascinación que representa la conducción autónoma en toda la opinión pública. / Archivo

La presentación del ‘Freightliner Inspiration Truck’ despertó, la semana pasada, el interés del sector del transporte, expectante a todos los avances de esta tecnología; pero evidenció, además, la fascinación que representa la conducción autónoma en toda la opinión pública. / Archivo


Como explican desde Daimler, Estados Unidos aventaja a Europa en la regulación de este tipo de pruebas, pero también desde este continente se está trabajando para acelerar la conducción autónoma. El país más decidido es Holanda, que ha tomado la delantera en Europa en esta aspiración y ya ha anunciado que aspira a permitir la circulación autónoma de camiones antes de 2020. La fecha se repite en las respuestas de otros expertos del sector, como Luisa López, fundadora de López Leza Consultores: “Puedo aventurar que, a partir de 2020, la circulación de vehículos privados y profesionales autónomos en medias distancias podrá ser una realidad en Europa”.
Pese a este optimismo, todos los agentes consultados coinciden en que la regulación de las administraciones puede retrasar las previsiones de la industria. Uno de los investigadores del programa español de conducción autónoma (Autopia), Jorge Godoy, considera que cinco años “es un plazo bastante corto para lograr este ambicioso objetivo”. “Tecnológicamente, el problema de la conducción autónoma está muy avanzado, pero aún nos queda por recorrer un largo camino para solventar el vacío legal que supone tener este tipo de vehículos en las carreteras con otros vehículos convencionales”. En este sentido, el presidente del Foro de Nuevas Tecnologías en el Transporte, ITS Spain, Julio García Ramón, descarta que antes de diez años pueda extenderse la circulación de estos camiones, y pone en duda que las administraciones se decidan a agilizar los cambios en una materia tan sensible como la política vial.
Desde Scania, coinciden en que la reforma de la legislación resultará un problema mayor que la complejidad técnica de esta innovación para poder convertirla en una realidad. “La circulación autónoma implica una profunda adaptación de la legislación y hará falta, previamente, resolver varias cuestiones estructurales y logísticas”. Godoy añade, además, que este nuevo modelo de vehículos también supondrá “realizar algunas modificaciones en la infraestructura, para garantizar el correcto funcionamiento de los mismos en todo momento”. Ante estas exigencias, Luisa López considera necesario el apoyo decidido de “las instituciones para que la circulación de estos nuevos modelos sea una realidad”. Se requiere –detalla– la adaptación de la regulación tecnológica y un marco que defina la expansión de estos nuevos modelos negocio “digitales”: “una legislación sobre la protección de datos, su confidencialidad, seguridad y certificación”.

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