La incertidumbre comercial augura un 2020 complejo

por Antonio Llobet
Antonio Llobet

Recientemente, el puerto de Barcelona anunció que el tráfico total canalizado por el enclave en 2019, que fue de 67,7 millones de toneladas, fue prácticamente el mismo que en el año anterior (67,8 millones de toneladas). Estos datos, en ningún caso negativos, son el reflejo de la coyuntura económica mundial y de una serie de incertidumbres que están afectando al comercio internacional.

Las tensiones comerciales entre Estados Unidos y China, las barreras proteccionistas y la imposición de aranceles de los Estados Unidos a los productos europeos, las incertidumbres que genera la entrada en vigor del Brexit –especialmente a partir de la finalización del período transitorio, el 31 de enero de 2020– y la reciente aparición del coronavirus, hacen pensar que los intercambios comerciales continuarán afectados en negativo a nivel global y que, por tanto, los tráficos portuarios también sufrirán descensos.

Afortunadamente, en medio de toda esta marea de datos preocupantes, nos encontramos con noticias que tienen un cariz más positivo, como por ejemplo el hecho de que los intercambios comerciales de la Unión Europea están creciendo con aquellos países con los que ha firmado tratados comerciales, como es el caso de Japón.

Los agentes de aduanas y representantes aduaneros vivimos en primera persona los efectos de estas vicisitudes comerciales porque, como canalizadores de los flujos de exportación e importación, también sufrimos esta desaceleración en nuestra actividad diaria.

Además de esto, como profesionales especializados en comercio exterior, los agentes de aduanas estamos presionados por el hecho de estar obligados a cumplir con unas normas y unas leyes muy complejas que, por más inri, intentan cambiar con demasiada asiduidad en nuestro país. Con ello me refiero al anteproyecto de ley de lucha contra el fraude fiscal que, afortunadamente, no prosperó el pasado año, pero que podría volver a activarse, o al endurecimiento de los avales que nos exige la Administración para reevaluar las garantías que los representantes aduaneros estamos obligados a presentar para poder ejercer nuestra actividad.

El ámbito aduanero es ya de por sí lo suficientemente complejo como para agravarlo y complicarlo imponiendo nuevas medidas penalizadoras y sancionadoras que, sin duda, van a tener un impacto negativo a nivel económico, empresarial y social.

En el Colegio de Agentes Oficiales y Representantes Aduaneros de Barcelona llevamos 125 años afrontando los retos que han ido surgiendo en el comercio internacional y, por ello, seguiremos esforzándonos y trabajando para intentar paliar los efectos negativos de esta desaceleración económica global.

Asimismo, creemos que es imprescindible seguir formando a los profesionales del sector para que puedan tener los conocimientos y las herramientas necesarias para acompañar a las empresas exportadoras e importadoras en este entorno de incertidumbres comerciales.

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