La figura de Macron emerge ante la amenaza del cierre de fronteras al transporte de Le Pen

por El Vigía

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Los dos candidatos a la presidencia de la República Francesa, que se baten el próximo domingo en las urnas, presentan modelos de transporte e infraestructuras tan dispares como lo son el resto de sus programas de gobierno y la ideología que los sustenta. En líneas generales, Emmanuel Macron y Marine Le Pen representan dos planteamientos claramente divergentes. Macron, un ex banquero de 39 años, que creció a la sombra de un presidente socialista, François Hollande, contuista, europeista y reformista de corte liberal, frente a Marine Le Pen, de 48 años, hija del fundador del Frente Nacional, Jean Marie Le Pen, de extrema derecha, claramente rupturista, ultraconservador, antieuropeista y populista. Sobre el papel, dos rivales antagonistas. La única coincidencia en materia de transporte entre ambos programas se sitúa en el diagnóstico, no así en las soluciones.
Ambos candidatos al palacio del Elíseo defienden, aunque con diferencias sensibles, la ofensiva proteccionista que, bajo el pretexto del dumping social y el fraude en el transporte por carretera, ha despertado un amplio consenso en el sector, desde patronales a sindicatos y administraciones. De hecho, este planteamiento fructificó en la denominada Alianza por la Carretera (Alliance routier), con nueve países de la Unión Europea encabezados por Francia y Alemania, y constituida con toda solemnidad el pasado mes de enero en París.
La alianza proteccionista
“Esta competencia desleal es vergonzosa y fuimos los primeros en denunciarlo. Nosotros suprimiremos la directiva sobre trabajadores desplazados, pero, sobre todo, pondremos fin a la competencia desleal de empresas extranjeras que no están sometidas a las mismas reglas que las francesas”, afirma Marine Le Pen, en respuesta al Questionnaire Aux Candidats elaborado por el instituto TDIE, (Think Tank du Transport, Développement, Intermodalité et Environnment) para estas elecciones presidenciales. La candidata del Frente Nacional no duda en cargar contra los transportistas extranjeros, los primeros responsables, según ella, de los males que aquejan al sector. “¿Cómo quiere usted que nuestras empresas sean competitivas mientras a un chófer polaco se le permite dormir todo un mes en su cabina y cobra dos veces menos que un camionero francés, cuando el salario representa más del tercio del coste global del transporte? Haría falta que estas empresas bajo pabellón extranjero participen en el mantenimiento de nuestros carreteras y cumplan las mismas reglas que nuestros transportistas. Estoy muy comprometida con este tema y, créanme, pondré fin a esta situación”, asegura Le Pen.
En esta cuestión, el candidato Macron se plantea alcanzar “un compromiso mínimo que respete unas condiciones decentes de trabajo y de remuneración y que garantice al mismo tiempo la seguridad vial. Yo no puedo aceptar que el transporte de carretera sea excluido de las reglas sobre desplazados, que buscan que los transportistas sean empleados bajo las condiciones del país de acogida y no del país de origen”. El líder de En Marche! apuesta por reforzar la colaboración con “nuestros amigos alemanes para crear un grupo de presión para que Europa respete no sólo la libertad de circulación de las mercancías y de las personas, sino también los principios que fundamentan las reglas sociales y la competencia leal entre los países”. La lucha contra el dumping social y el fraude es, también para Macron, una prioridad en su programa de gobierno. “Las modalidades de control y las penas contra estos fraudes son demasiado incompletas. No es un tema menor, es una cuestión crucial para el futuro de la UE. Deseo una mayor coherencia a nivel europeo y endurecer las penas, porque cuando estos casos aparecen y se toman de forma aislada se consideran faltas ligeras, mientras que si son generalizados constituyen verdaderos fraudes a escala continental”.
Nacionalizar las autopistas
Otra cuestión que divide a la opinión pública francesa es la financiación de las infraestructuras. Para Le Pen, toda solución pasa por nacionalizar las autopistas. “La privatización de las sociedades concesionarias de autopistas en 2006 sustrajo al Estado y, por tanto, a los ciudadanos, una fuente importante de financiación para el mantenimiento y nueva construcción de redes viarias. Renacionalizaré estas infraestructuras cuyos beneficios irán a los grandes proyectos de los franceses en lugar de engrosar los dividendos de las concesionarias. Podría ser una solución de financiación para el Afitf(Agence de Financement des Infrastructures de Transport de France)”, apunta la líder del Frente Nacional.
Para financiar las grandes infraestructuras de transporte, Emmanuel Macron defiende un esfuerzo inversor extra del Estado. “Ya expuse mi deseo de un gran programa de inversión de 50.000 millones de euros, que incluirá 5.000 millones suplementarios para la modernización de las infraestructuras ferroviarias y de carretera y la financiación de las interconexiones. Es importante que un organismo como el Afitf continúe administrando estas inversiones de modernización porque éstas necesitan decisiones de detalle que no tienen porqué pasar por el Parlamento”, asevera el candidato a la presidencia de la República.
Sobre la posibilidad de financiar las autopistas mediante una tasa específica o una viñeta, Le Pen acusa a los sucesivos gobiernos galos de dejadez. “Nuestras vías se deterioran, su estado es deplorable en determinados tramos. Una causa proviene de la visión cortoplacista: preferimos reparar superficialmente, lo que a largo plazo resulta caro. La otra proviene de una descentralización, sinónimo de dejadez del Estado. Por eso volveremos a una red administrativa simple y económica: el municipio, el departamento y el Estado. Un presupuesto más legible y mejor administrado permitirá renovar las carreteras más necesitadas”, puntualiza.
En cambio, el candidato de En Marche! se muestra abierto al diálogo con todos los sectores, sin eludir el papel de las administraciones públicas. “No me opongo a abrir un debate sobre la financiación de la red viaria y de alta capacidad. La regeneración de nuestra red de carreteras nacional, departamental y municipal es la futura gran obra que va a reclamar un esfuerzo en los presupuestos públicos. Hay que prepararse para ello y anticiparlo”.

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