La distribución insta al Gobierno a replantear el modelo de ayudas a los vehículos limpios

por El Vigía

El sector de la distribución urbana califica de insuficientes y mal repartidas las ayudas concedidas por el Gobierno para la adquisición de vehículos limpios. En este sentido, los expertos recordaron, durante una jornada organizada por UNO, que en un contexto de población urbana creciente y de nuevos modelos de consumo, combinado con otros factores como el aumento de las restricciones en las ciudades, el apoyo del Ejecutivo resulta más importante que nunca para conseguir esta transición hacia flotas, y por consiguiente metrópolis, más eficientes. “Este desarrollo del comercio se enmarca en un momento en el que las ciudades se protegen cada vez más con restricciones”, señaló el director gerente de Citet, Ramón García, que confesó que “esto supone una gran amenaza para la operativa logística que todavía no sabemos por dónde coger”.
Así, los profesionales coincidieron en destacar el desigual reparto de las ayudas públicas que existe en España actualmente. “Parece que desde las administraciones sólo existe la visión de que el único vehículo limpio es el eléctrico, pero su coste es mucho más elevado, aunque poco a poco vaya a ir reduciéndose”, señaló el responsable de Gas Natural Fenosa Claudio Iglesias, que instó al Gobierno a ampliar su punto de mira y a tener en cuenta otro tipo de alternativas. Esta idea la defendió también el jefe del Área de Barcelona de Repsol, Benjamín Muñoz, que comentó que “aunque el vehículo eléctrico es cero emisiones, hasta que se implante deberemos explorar primero otras vías, como el gas natural vehicular o el autogás. Además, no todas las tecnologías lo cubren todo, sino que hay que buscar la solución específica en cada caso”. Por otra parte, los directivos se mostraron convencidos de que tan importante es el apoyo económico de las administraciones como la labor de éstas a la hora de sensibilizar sobre el uso de este tipo de vehículos y combustibles alternativos a las empresas y, sobre todo, a los 180.000 autónomos que concentra el sector y que no pueden asumir inversiones de este tipo. Así lo entiende la responsable de RSC de Seur, May López, que aseguró que “asumir estas inversiones supone un riesgo muy elevado para los autónomos, por lo que debemos buscar ayudas para poder propiciar el cambio”.
En concreto, en el caso del autogás, también conocido como GLP, la conversión de una furgoneta con motor a gasolina representa una inversión de alrededor de 3.000 euros y la de una cabeza tractora puede oscilar entre los 6.000 y los 11.000 euros. Por su parte, si bien se desconoce la cantidad de adaptar una furgoneta a gas natural, en el caso de los camiones puede alcanzar entre 12.000 o 14.000 euros.
Durante su intervención, el director gerente de Citet, Ramón García, destacó también que la transición hacia el vehículo eléctrico debe ser gradual. “Ya no sólo por el elevado coste que supone adquirirlo, sino también porque, a corto plazo, no hay vehículos eléctricos que cumplan con todos los requerimientos de la distribución urbana, ni tampoco se esperan”, explicó.

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El apoyo del sector público resulta fundamental para conseguir esta transición hacia flotas más eficientes en un contexto de crecimiento de la población en las ciudades / AYUNTAMIENTO DE BARCELONA


Pese a que desde el sector consideran que el Gobierno está ofreciendo más facilidades para la implantación del vehículo eléctrico, el secretario general de la Asociación Empresarial para el Desarrollo e Impulso del Vehículo Eléctrico (Aedive), Arturo Pérez, lamenta las barreras con las que se encuentra y la falta de ayudas a la compra de nueva flota de este tipo. En este sentido, avanzó que, entre febrero y marzo, el Ejecutivo aprobará la segunda edición del Plan Movea de impulso a los vehículos eficientes, que contará con un presupuesto de unos 16 millones de euros. “En comparación con la cantidad de 50 millones destinada al Plan PIVE no es ni dinero, por lo que se necesita un plan de ayudas más ambicioso y coherente”, confesó Pérez, que añadió que “si las ciudades van a tener que disminuir sus emisiones, el Gobierno tiene que hacer un esfuerzo en esta materia”. El directivo demanda, además, que si el Gobierno lanza un plan de impulso “lo haga desde la cúpula y no levante sólo la mano un ministerio, pues esta decisión empapa también al resto de departamentos”.
Por último, otra de las cuestiones que preocupan al sector logístico es la relativa a las exportaciones de vehículos durante los próximos años. En un momento en el que el mundo plantea una ciudad libre de tubos de escape, esto supone una batalla para el mercado español. “La segunda partida de exportación de España son los vehículos de gasoil, un combustible que se está quedando obsoleto, así que veremos cómo afecta a la actividad exportadora”, indicó Ramón García.
 
La falta de datos sobre los flujos de reparto dificulta la adopción de soluciones
Los ayuntamientos no disponen, en la actualidad, de datos detallados sobre las operativas de distribución urbana, tales como la cantidad de vehículos que realizan las operaciones de carga y descarga, horarios y frecuencia con la que se realizan las operaciones o el grado de utilización de las plazas de carga y descarga, entre otros factores. Esta situación, según los expertos, dificulta la adopción de soluciones que mejoren los flujos de reparto en las ciudades. “En este nuevo modelo de ciudad que emerge no existen soluciones estándar y lo que sirve para Barcelona no es aplicable en Madrid o viceversa”, comentó el secretario general de UNO, Francisco Aranda, durante la jornada organizada por la patronal logística. Por tanto, antes de tomar cualquier decisión en esta materia, Aranda considera necesario disponer de datos. “Una vez conozcamos al detalle el dibujo de la distribución podremos tomar decisiones”, apuntó.
Además, los expertos consideran que disponer de un análisis riguroso de la operativa logística es fundamental también para alcanzar soluciones por consenso en un sector en el que intervienen numerosos stakeholders con intereses muy distintos entre ellos. Así lo entiende, por ejemplo, el director gerente de Citet, Ramón García, que señaló que “es fundamental llegar a soluciones de consenso en este sector en el que participan muchos actores y existe un importante conflicto de intereses”.
Por otra parte, los profesionales consideran también que la colaboración entre cargadores y transportistas y la inversión en tecnologías serán cada vez más necesarias para abordar todos los desafíos que plantea la distribución en la mayoría de ciudades. En el primer caso, Aranda comenta que “cada vez será más importante establecer alianzas entre empresas, independientemente de su tamaño”.
En cuanto a la inversión en tecnología, desde Citet consideran necesario que las soluciones tecnológicas “nazcan de las necesidades reales del sector”. En esta línea, el consejero delegado de Softdoit, Luís Soler, aprovechó el encuentro para presentar las conclusiones de un estudio sobre el grado de implantación de softwares de movilidad en las empresas logísticas. Según el documento, la mitad de las empresas no cuenta con un software de gestión de flotas, aunque algo más del 26% tiene la intención de adquirir uno en los próximos meses. El resto, un 24,6%, afirma que no lo necesita.

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