La carretera se planta ante Administración y cargadores por la pérdida de rentabilidad

por Xavier Gual

El Comité del Transporte aborda esta semana un posible calendario de paros

La carretera se prepara para un invierno caliente. La presión que ejercen los cargadores sobre los transportistas parece haber llegado al límite de lo tolerable. La imposibilidad de trasladar a las facturas de sus clientes unos sobrecostes que crecen como la espuma está llevando al sector a un callejón sin salida, en el que las empresas no pueden seguir soportando unos números instalados en el rojo desde hace ya demasiado tiempo.

Así las cosas, la protesta se antoja como la única salida posible, pese al poco entusiasmo que genera en los transportistas. El reciente fiasco de las movilizaciones de principios de año, por el peaje al transporte pesado en la N-1 y la A-15, pesa mucho en las conciencias de las organizaciones. El varapalo guipuzcano dejó en evidencia la división del sector, sin unidad de acción e incapaz de articular una estrategia conjunta con unos objetivos claros y compartidos. Por otro lado, el cambio de Gobierno parece haber dado alas a un cambio de discurso del asociacionismo, el más estrechamente vinculado a las posiciones de la gran patronal, que pide mayor contundencia a la hora de plantear y negociar los problemas que les enfrentan a los cargadores y a la gran distribución, con la Administración como convidada de piedra.

EL PRECEDENTE DEL CÉNTIMO SANITARIO
La última vez que la gran patronal llamó a parar la actividad fue en 2014, ante la negativa del ministerio de Hacienda a devolver el denominado céntimo sanitario. En aquella ocasión, el paro no llegó a producirse porque el Gobierno dio marcha atrás. El escaso entusiasmo que la idea de parar los camiones suscita en las empresas se vio en el Congreso de Empresarios del Transporte de CETM (Confederación Española de Transporte de Mercancías), celebrado a principios de octubre en Ávila.

“Creo que en las circunstancias actuales Froet apoyaría cualquier acción de protesta. Son multitud de problemas y dificultades por las que está atravesando el sector sin que se aborden soluciones”

El balón colgado en el tejado de las asociaciones del sector por el presidente Ovidio de la Roza ha llegado al Comité Nacional del Transporte por Carretera, que se ha dado un mes para evaluar la idoneidad de una protesta unitaria. El plazo ya ha vencido y el Comité volverá a reunirse este miércoles para abordar un posible calendario de movilizaciones en el transporte.

“Creo que en las circunstancias actuales Froet apoyaría cualquier acción de protesta. Son multitud de problemas y dificultades por las que está atravesando el sector sin que se aborden soluciones”, asegura el secretario general de la federación murciana, Manuel Pérezcarro, quien cita una larga lista de agravios, desde la competencia desleal de las empresas buzón, las falsas cooperativas, el incumplimiento de los plazos de pago, o los tender, a las trabas al transporte internacional, la falta de conductores o el desvío obligatorio a las autopistas de peaje.

“Estamos dispuestos a defender los intereses de nuestros asociados y, si esto no puede ser de otra manera, claro que apoyaríamos un paro general del transporte»

La vasca Asetravi también ve razones más que suficientes para aparcar los camiones. “Estamos dispuestos a defender los intereses de nuestros asociados y, si esto no puede ser de otra manera, claro que apoyaríamos un paro general del transporte. Parece que la única manera de que te escuchen es mediante medidas drásticas y, aunque nunca una empresa quiere llegar a eso, a veces no nos dejan otra salida”, argumenta su presidenta, Sonia García.

EL CONFLICTO SE REAVIVA EN CATALUNYA
Desde Catalunya, donde los transportistas mantienen las protestas contra el desvío de camiones en la N-340 y la N-240, también se muestran proclives al paro. “Nuestra organización nunca ha estado muy predispuesta a parar y manifestarse. No obstante, si de forma conjunta las organizaciones a las que está federada así lo acuerdan, secundarán el paro. La única forma de que las administraciones tengan en cuenta al sector es, por desgracia, cuando nos hemos movilizado conjuntamente en una unidad de actuación y fijando unas demandas comunes”, esgrime el secretario general de Transcalit, Eugeni Mañes.

“Nosotros hemos sido históricamente contrarios a paralizar nuestros vehículos como medida de presión, con la única excepción, en casi una década, del asunto del céntimo sanitario”

Otras patronales, como Astic, no esconden su escaso apego a la movilización. “Nosotros hemos sido históricamente contrarios a paralizar nuestros vehículos como medida de presión, con la única excepción, en casi una década, si no me falla la memoria, del asunto del céntimo sanitario”, razona su director general, Ramón Valdivia. Desde Fenadismer, tampoco tienen muy claro qué se pro desde CETM, aunque entiendan y compartan las razones de fondo. “No hay un sentimiento mayoritario entre nuestras organizaciones de llevar a cabo una movilización mientras no se nos concrete contra quién se dirigirían y qué peticiones se reivindican, lo que CETM no nos ha concretado”, aclara su secretario general, Juan José Gil.

LLAMADA A LA RESPONSABLIDAD
El pulso con los cargadores por las 44 toneladas, tras casi tres años de negociaciones, es una de las cuestiones que más ampollas levanta en el transporte. “Un paro concebido como herramienta de presión hacia los cargadores, con la excusa de que la rentabilidad de las empresas se resiente al aumentar los costes pero no los precios, no podría funcionar porque nunca una huelga ha conseguido modificar las relaciones entre los agentes económicos en un mercado libre”, se defiende la secretaria general de Aeutransmer, Nuria Lacaci. La representante de los cargadores entiende que sería una “irresponsabilidad” convocar un paro en el transporte de mercancías “en el momento actual, en el que se está produciendo una desaceleración de la economía”.

“Sería una irresponsabilidad” convocar un paro en el transporte de mercancías en el momento actual, en el que se está produciendo una desaceleración de la economía”

Para Jordi Espín, gerente de Transprime, el impacto de un paro del transporte “sin duda afectaría a la cadena de suministro, con efectos severos, graves e irrecuperables para toda la economía. Sin olvidar, que tampoco contribuiría al diálogo que se reclama. En la coyuntura actual, es importante apostar por el diálogo activo”. Espín insiste en que los cargadores están abiertos a encontrar “vías de diálogo que cristalicen en la firma del documento ya consensuado con los transportistas a lo largo de dos años, resumido en 14 puntos de mejora directa del transporte”.

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