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Innovación en la supply chain

Ignasi Sayol Presidente de Pimec Logística

29 junio, 2017

La gestión eficiente de los procesos de producción y distribución, la entrega a tiempo, la política de colaboración con proveedores, el control sobre los centros de distribución y los puntos de venta, el transporte o la necesidad de rastrear los productos desde el origen hasta el destino final son algunas de las exigencias de la logística actual. Además, debe existir conectividad en todo momento, ya que necesitamos información en tiempo real de la ubicación de los materiales y los datos de entrega, entre otras cosas. En este escenario, es preciso subrayar que, cuando hablamos de innovación en logística y en la cadena de suministro, es imprescindible conocer muy bien las necesidades del negocio y también las expectativas de los consumidores. Sólo así podremos hallar el equilibrio entre el deseo y la realidad. La innovación no es sólo apostar por una novedad–por interesante o prometedora que parezca– sino que, además, debe aportar valor. También influyen factores realmente relevantes, pero cuyo impacto no siempre es a corto o medio plazo, sino a largo plazo. Un buen ejemplo de ello es la sostenibilidad, elemento imprescindible en cualquier negocio que pretendamos abordar. Por otro lado, es importante entender que el grado de dependencia de la tecnología varía en función del tipo de compañía, de sus clientes, de sus proveedores y de las necesidades de la propia organización. La innovación es imprescindible si queremos continuar existiendo en el futuro, pero debemos centrarnos en lo que aporta valor a nuestros clientes. Innovar por innovar no tiene sentido si no nos proporciona ventaja competitiva, aunque sea a largo plazo.

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Hace sólo algunos años, la informática en la nube o cloud computing no era más que una solución futurista. Hoy ya es una solución cotidiana, accesible para todo tipo de empresas –ya sean grandes o pequeñas–, gracias a la posibilidad que tienen de pago por uso. Esta es una de sus grandes ventajas, que consigue democratizar el acceso a las nuevas tecnologías, que antes estaban sólo al alcance de las grandes corporaciones. Pero empecemos por el principio: ¿qué es la informática en la nube? Se trata de una forma de computación cuyos fundamentos están en internet y que permite tener todos nuestros archivos e información en la red. Dado que las cadenas de suministro son procesos complejos distribuidos por todo el mundo, también son, por tanto, procesos que se adaptan perfectamente a este tipo de arquitectura.

Cuando hablamos de cadena de suministro en la nube nos referimos al desarrollo de una colaboración en internet desde el comienzo de la cadena hasta que el producto llega a su destino final; es decir, hasta que está en manos del consumidor. En este caso, si logramos el reto de garantizar la seguridad de los datos, el beneficio a largo plazo será muy importante, mejorando de forma continua la fiabilidad y la previsibilidad de la cadena de suministro y el rendimiento, aportando valor y reduciendo los costes.

La nueva logística, o logística 4.0, es el complemento necesario de la industria 4.0. Esta nueva revolución industrial se caracteriza principalmente por dos elementos: por un lado, la flexibilidad e individualización de los procesos de producción, con el objeto de hacer un producto distinto para cada cliente y, por otro lado, el Big Data. Solamente seremos capaces de producir productos individualizados si somos capaces de tratar la inmensa cantidad de información que nos generan las fábricas inteligentes, con miles de sensores que nos dan información en tiempo real. Es aquí donde el Big Data –los datos masivos– se tornan imprescindibles. Es clave utilizar las técnicas que nos da el Big Data en logística si queremos responder a los retos de la industria 4.0.

La microsegmentación será una de las claves del éxito en la supply chain. Es clave conocer de forma detallada los segmentos de consumidores en base al estudio de su comportamiento y en contraste con los datos históricos que posee la compañía. Sólo así será posible adquirir la capacidad de atender a usuarios y clientes de una forma eficaz en base a una estrategia de negocio. Si conocemos a nuestros clientes, podemos anticiparnos a sus necesidades.

El Internet de las cosas

Uno de los pilares del Big Data es la inteligencia artificial, es decir, la capacidad que tienen los sistemas de aprender y de resolver problemas. Cuanta más información reciban y procesen, más capaces serán de detectar patrones, prever comportamientos y proponer acciones. Esta funcionalidad impactará en la cadena de suministro integrándose en todas las actividades de la misma. Si conocemos qué querrán nuestros clientes, podremos prepararnos para satisfacerles. Para poder tener la información necesaria para aplicar los conceptos de la inteligencia artificial necesitamos el desarrollo del IoT (Internet of Things). Es decir, conseguir la interconexión digital de los objetos cotidianos a internet. Sólo así tendremos una visibilidad instantánea de la cadena de suministro. En este aspecto, nos queda aún un largo camino que recorrer, pero lo que sí es cierto es que estamos avanzando de forma muy rápida.
Mucho se habla últimamente de la realidad aumentada, una tecnología que combina información física con información digital, ampliando así la información de los elementos que se encuentran en nuestro entorno. Pero, ¿qué tiene que ver esto con la cadena de suministro? Pues bien, esta tecnología permite anticipar información y, en consecuencia, agilizar los procesos, optimizar los costes e incluso aumentar la seguridad. Si hablamos de almacenaje, por ejemplo, la realidad aumentada aplicada a nivel estratégico nos permitiría realizar cambios virtuales que pueden dar lugar a la redistribución de la mercancía creando nuevos huecos, optimizando el espacio disponible. O permitirá, por ejemplo, obtener información relevante, como la relacionada con daños en los productos o en su embalaje, en tiempo real.
También las redes sociales juegan un papel cada vez más crucial y estar presente en ellas será fundamental para analizar datos, difundir información, obtener feedback y poder interactuar de manera directa con los usuarios y clientes que ya hoy se desenvuelven con soltura en este medio.

Soluciones de ciencia ficción

Si el cloud computing se presentaba como una solución futurista hace años, hemos visto otras que bien podrían haber sido sacadas de una película de ciencia ficción. Un buen ejemplo de ello son los drones o los camiones sin conductor. En este caso, por culpa de la legislación y la normativa, con un avance e implementación algo más lento, pero también una realidad a medio plazo. Cada empresa es un mundo y cada una, como mencionaba al inicio, debe analizar cuál es su grado de necesidad a la hora de implementar la innovación y/o tecnología para adaptar cada solución a su modelo y expectativas. Pero lo que debe quedar claro es que sin innovación no tenemos futuro como empresa; es necesario, por tanto, empezar cuanto antes. Bienvenidos a la nueva era de la digitalización, bienvenidos a la logística 4.0.