Hacia la consecución de un sistema global de entrega

por Alberto Garrido
Alberto Garrido

Secretario general de la Asociación Española del Express y de la Carga Aérea Internacional (AECI)

En el año 1998, Frederick Smith, el fundador y consejero delegado de Fedex, realizó una presentación durante la novena World Express and Mail Conference, en la que vaticinaba que “pronto será tan fácil y económico llamar o enviar un correo electrónico a un proveedor de cualquier parte del mundo como llamar a un comerciante local. Cada catálogo de bienes y servicios estará disponible al instante para todo el mundo. Pronto no habrá ninguna consideración técnica para evitar que se ordenen zapatos o piezas de repuesto de la India, Brasil o China tan fácilmente como se hace ahora desde Maine o Dakota del Sur”. A la consecución de los “sistemas globales de entrega” lo denominó el “ideal express”.

Un año antes, en 1997, precisamente cuando estaba en vías de producirse la liberalización postal en Europa, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) efectuó un estudio que partió de la formulación de una cuestión simple pero sutil: “Si el coste y la velocidad de transporte aéreo son similares para envíos internacionales y para los domésticos ¿por qué es tan costoso y lento para una persona que vive en París pedir una camisa de San Francisco cuando otra persona que vive en la ciudad de Nueva York puede recibir la misma camisa una noche antes y por la tercera parte del coste?”

En las conclusiones del referido estudio de la OCDE se determinó que las normativas postales, de Aduanas y del transporte retrasaban el movimiento internacional de los envíos, siendo la causa de que los consumidores no hubieran comenzado a beneficiarse “de la facilidad, la conveniencia y los posibles ahorros en el envío por correo en un mercado global”.

Ante tal evidencia, el fundador y consejero delegado de Fedex propuso alcanzar un “nuevo paradigma legal” para los servicios de entrega internacionales, sugiriendo tres principios que deberían incluirse en el mismo. “Primero, se debe establecer una igualdad de condiciones para los servicios integrales de distribución internacional de extremo a extremo. Segundo, los controles aduaneros para artículos de bajo valor deben ser radicalmente simplificados y, en tercer lugar, los regímenes reglamentarios para el transporte de paquetes y personas deben estar separados”.

Transcurridos más de veinte años desde el referido estudio, nos encontramos en presencia de la revolución del comercio electrónico y de las nuevas tecnologías, donde los servicios de entrega exprés internacionales no solo juegan un papel importante en la facilitación del comercio transfronterizo e internacional, sino que, como tales y con el uso de las tecnologías más avanzadas, no cabe duda de que suponen un sostén del crecimiento exponencial del comercio electrónico.

Pero, ¿se puede seguir afirmando hoy en día que continúa habiendo normativas que retrasan el movimiento internacional de los envíos? Obviamente, sí. No solo aquellas normativas postales, de Aduanas y del transporte siguen retrasando los envíos en gran medida sino que, además, han surgido otras que, como la normativa de seguridad y la medioambiental, se han añadido a las mencionadas anteriormente.

Efectivamente, como consecuencia de los atentados en Nueva York del 11 de septiembre de 2001 proliferaron a nivel mundial, como era lógico, disposiciones para el control de explosivos y armas con el fin de evitar atentados terroristas en la aviación comercial. En lo relativo al medioambiente, las normativas también se han incrementado como consecuencia de la preocupación generalizada por el exceso del ruido y de la contaminación ambiental.

La superación de las dificultades diarias derivadas del cumplimiento de tales normativas supone un reto para todos los transportistas aéreos y, en particular, para el sector de los servicios de entrega exprés internacionales que se comprometen a efectuar entregas garantizadas a tiempo.

Pero, quizá, lo relevante no es saber si existen o no normativas que retrasan los envíos, sino saber cómo deben diseñarse las normativas para que no existan retrasos o, al menos, para que el retraso solo se produzca cuando sea inevitable. A falta de un legislador de ámbito mundial –que sería utópicamente lo deseable–, los trámites y las formalidades se multiplican, lo que hace más complicada la eficiencia en el movimiento internacional de envíos. Por ello, la práctica diaria de las empresas que componen el sector de los servicios de entrega exprés internacionales es fundamental a la hora de que los legisladores nacionales y supranacionales puedan obtener soluciones eficaces que puedan ser plasmadas en normas vinculantes.

El sector del exprés no solo ha respaldado plenamente todas las medidas legislativas que ha considerado viables para mejorar, entre otros, los procedimientos de seguridad y el medioambiente sino que, además, ha contribuido significativamente en la adopción de normas y medidas para mejorar la seguridad de la cadena de suministro global y el entorno en el que se desarrolla su actividad, dando directrices, por ejemplo, para los procedimientos de seguridad de la carga o trabajando estrechamente con los aeropuertos para definir procedimientos operativos diseñados para minimizar el impacto del ruido de sus operaciones. En consecuencia, ha desarrollado e invertido en sistemas y procesos para respaldar la aplicación práctica de estos desarrollos.

Sin embargo, el equilibrio entre seguridad y facilitación es siempre delicado. Esto lleva al sector a estar en guardia continua ante la promulgación de aquellas normativas que vayan contra dicho equilibrio y que, en definitiva, impidan la consecución del “ideal express”.

Artículos relacionados

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies