Formación Profesional, historias de aprendices y maestros

por Antonio Conde
Antonio Conde

Profesional de Supply Chain y vocal de ABE·L

Aprender, estudiar, trabajar y estar en continuo desarrollo para adaptarse a las necesidades actuales de los mercados y las personas es uno de los pilares fundamentales de nuestra convivencia y porvenir. En las raíces de la historia de la formación profesional, allá por el siglo XV, ya era habitual pagar por el aprendizaje de un oficio. La formación y el trabajo se ejercía en la casa del maestro y patrón, donde también se comía y vivía. El aprendizaje solía durar entre uno y seis años, dependiendo de las posibilidades económicas del aprendiz. Si era pobre no podía pagar y aprendía menos. Con el tiempo, se reguló el contenido y la forma de transmitir el conocimiento y los secretos profesionales al aprendiz y los maestros se agruparon en gremios para asegurarse el buen hacer de la formación profesional.

Los tiempos han cambiado y, actualmente, ya no se vive en casa del maestro, aunque a veces sí que se come. Alemania, uno de los países que mejor desarrolla la formación profesional, apuesta por una formación dual muy elaborada y con alta demanda en el mercado. En ella, el aprendiz pasa la mitad del tiempo en un instituto adquiriendo los conocimientos básicos y teóricos del oficio y el resto del tiempo está en la empresa ejerciendo los trabajos habituales de los técnicos y oficiales bajo la supervisión de un oficial a cargo de su aprendizaje. La principal diferencia con la Edad Media es que ahora ya no se paga, sino que se cobra. Una vez finalizada la formación, que dura entre dos y tres años, el aprendiz ya es oficialmente técnico en su oficio.

¿Qué beneficios aporta este sistema? Por un lado, los jóvenes profesionales aprenden de forma óptima un oficio y logran tener salidas más competitivas en el mercado laboral. Por otro, las empresas se aseguran de formar a profesionales con los últimos conocimientos del oficio. Concretamente, en el sector logístico es una garantía de que los jóvenes aprendices conozcan conceptos como Incoterms, procedimientos en aduanas, container marítimo, tráileres, megatrucks, carretillas, transpaletas, AGV, almacenes, RFID, pick to light, warehouse management systems, albaranes o seguros. Además, ayuda a que estén entrenados en atender a clientes y sean hábiles en la resolución de problemas.

Pero no solo eso. Las estancias largas en las empresas logísticas permiten a los jóvenes descubrir qué departamento les atrae más y el empresario sabrá en qué puesto puede sacar su máximo rendimiento. Con ello, la empresa se asegura tener a medio-largo plazo un buen profesional formado por ellos, que conoce el oficio y se desvive por él y que durante el tiempo de formación no tiene el coste salarial completo de un técnico del sector. Eligiendo a estos trabajadores nos evitamos sorpresas de última hora, que causan costes y pérdidas de tiempo importantes al empresario.

¿Y qué pasa tras la finalización de la Formación Profesional inicial? Siguiendo con el ejemplo de Alemania, una vez finalizado el aprendizaje con éxito se consigue el título de técnico. Tras tres o cinco años ejerciendo, se pasa a ser oficial y, a partir de entonces, se puede optar por una formación superior para titularse maestro del oficio. Estos estudios superiores para maestro en logística abarcan desde la legislación laboral, la administración de empresa, la formación como instructor y mando o la profundización de los conocimientos técnicos en logística, entre otros. Y será solo con esta titulación cuando un profesional estará habilitado para contratar y formar aprendices.

Este perfil profesional es muy apreciado en países como Alemania, ya que garantiza que, como mínimo, tiene una experiencia de entre 8 y 13 años en el oficio y tiene un conocimiento certificado de excelencia. Su importancia para el mercado laboral es tan alta que los estudios están incluso subvencionados por los Länder.

Este tipo de formación es un win-win para aprendices y empresas. Es más, esta vía cuenta con una gran ventaja en comparación con los profesionales universitarios: estos profesionales han estado trabajando en el oficio durante una década y se les considera “maestros” con una gran experiencia laboral y totalmente aptos para asumir puestos ejecutivos y de alto mando.

Apostemos por la formación profesional dual, porque aportará infinidad de beneficios a nuestro sector y aumentará el nivel de conocimiento y experiencia de sus profesionales. Ese es el verdadero futuro de la logística.

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