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Fenadismer alerta de los efectos perniciosos de una subida del impuesto al gasóleo

El Vigía

12 marzo, 2018

Repercutiría negativamente sobre las exportaciones

Fenadismer advierte al ministerio de Hacienda que una subida del impuesto sobre los carburantes afectaría negativamente a las exportaciones españolas. Según la federación de transportistas, el Gobierno se estaría planteando la posibilidad de subir el impuesto al diésel y a las gasolinas en la propuesta de reforma de la financiación autonómica. “De aplicarse dicha subida al sector del transporte por carretera, afectaría muy negativamente a las exportaciones españolas agravando el déficit comercial exterior, lo que ralentizaría la recuperación de la economía española”, asegura la organización en una nota, que manifiesta así públicamente su rechazo a dicha propuesta.

“Tal medida podría no producir el efecto perseguido, ya que repercutiría muy negativamente en las exportaciones españolas, teniendo en cuenta que el destino principal de las mercancías españolas son los países de la Unión Europea, que se transportan principalmente por carretera. A este respecto debe tenerse en cuenta que cualquier aumento en el precio final del carburante repercute de forma importante en el valor final de los productos españoles destinados a la exportación, dado su bajo valor intrínseco (principalmente productos agroalimentarios, bebidas, bienes de consumo y materias primas y productos industriales) por lo que perderían competitividad en los mercados europeos como consecuencia del sobrecoste del precio del carburante”, advierte Fenadismer.

Si finalmente el Gobierno no reconsidera dicha postura, los transportistas van a exigir que la subida no se aplique al sector del transporte por carretera, a través del mecanismo de devolución del gasóleo profesional, “aunque lamentablemente ello paliaría sólo parcialmente su impacto económico”, ya que a dicho régimen de devolución sólo pueden acogerse los vehículos de transporte de mayor tamaño, al quedar excluidos los camiones de menos de 7’5 toneladas de masa máxima, lo que representa en torno al 30% de la flota española.