Estamos obligados a cambiar para sobrevivir

por Vicente Rodríguez
Vicente Rodríguez

Presidente de Sintraport

No seríamos sensatos si dijéramos que el 2018 que hemos dejado atrás no ha sido un buen año para la cadena logística en su conjunto. Las cifras están ahí y son un buen aval al trabajo en muchos aspectos. Todos los componentes de esta cadena hemos sabido esforzarnos por realizar nuestra labor y eso ha dado sus frutos. Nuevas perspectivas hacen pensar que este 2019 seguirá siendo un año de crecimiento. Ahora bien, ese crecimiento no se ha trasladado por igual a todos los eslabones de esa misma cadena logística. Es más, el transporte de contenedores por carretera continúa sin beneficiarse de ese crecimiento. Hoy los transportistas seguimos ejerciendo nuestra actividad en condiciones que poco ayudan a despertar optimismo en nuestro sector, aún siendo conocedores de que hemos contribuido, de manera importante, a esta evolución, adaptando nuestra actividad y asumiendo nuevos procedimientos que entendemos necesarios para seguir avanzando. En el puerto de Barcelona, los cambios de modelo están generando auténticos cuellos de botella en determinadas horas del día. Una ralentización de los procesos que terminan reduciendo el ratio de actividad del profesional, dejándolo en 1,5 servicios al día, algo que supone trabajar con márgenes muy reducidos, en especial cuando aplicamos los costes asociados al transporte que sí mantienen una subida constante. O cuando el profesional debe hacer frente a algún tipo de situación imprevista (enfermedad, accidente, impagos…).

Del mismo modo, la presencia de camiones en el puerto ha crecido exponencialmente. Actualmente, unos 4.000 vehículos llevan a cabo una actividad que podría desarrollarse con apenas 2.500 y eso, en definitiva, supone seguir profundizando en la dificultad de alcanzar unas cifras de negocio dignas. Somos conscientes de cómo el puerto se ha convertido en un auténtico motor de nuestra economía y nos alegra contribuir a ese crecimiento. Sin embargo, los transportistas portuarios también sabemos que desde Sintraport tenemos la obligación de ser persistentes en la defensa de los derechos de nuestros compañeros, siempre en el marco de la más estricta legalidad. Nuestra actitud es y será siempre dialogante. Hemos expuesto a todo aquel que ha querido escucharnos la realidad que vivimos día a día y que estamos obligados a cambiar por la supervivencia de nuestra actividad.

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