El Tribunal de Cuentas Europeo califica la alta velocidad de «mosaico ineficiente de líneas mal conectadas»

por El Vigía

Un informe del Tribunal de Cuentas Europeo concluye que el plan actual a largo plazo de la UE para las líneas ferroviarias de alta velocidad no es probable que se logre y carece de un enfoque estratégico sólido a escala europea. Según los auditores, la red ferroviaria de alta velocidad europea es un «mosaico de líneas nacionales sin una coordinación transfronteriza adecuada, planificadas y construidas por los Estados miembros de manera aislada, lo que se traduce en unas conexiones deficientes». Tampoco la Comisión Europea dispone de instrumentos jurídicos ni poderes en la toma de decisiones para garantizar que los Estados miembros logren avanzar con rapidez en la conclusión de la red básica.

Desde el año 2000, la UE ha proporcionado 23.700 millones de euros de cofinanciación destinados a apoyar las inversiones de infraestructura del ferrocarril de alta velocidad. Los auditores visitaron seis Estados miembros (Francia, España, Italia, Alemania, Portugal y Austria) y analizaron el gasto en más de 5.000 kilómetros de líneas de alta velocidad, lo que supone alrededor de un 50% del total de la UE. Constataron que, aunque la longitud de las redes nacionales de ferrocarril de alta velocidad está en crecimiento, no se alcanzará el objetivo de la UE de triplicar la longitud de las líneas de alta velocidad hasta los 30.000 kilómetros de aquí a 2030.

«Se ha construido un mosaico ineficiente de líneas nacionales mal conectadas», afirma Oskar Herics, miembro del Tribunal de Cuentas Europeo responsable del informe. «Las líneas de alta velocidad transfronterizas no constituyen una prioridad de construcción a nivel nacional y la Comisión no está facultada para hacer cumplir los proyectos, lo que reduce el valor añadido de la cofinanciación de la UE», asegura.

Los auditores europeos explican que la decisión de construir líneas de alta velocidad a menudo se basa en consideraciones políticas, y «por lo general no se recurre a análisis coste-beneficio para sustentar una toma de decisiones rentable». En muchos casos, los trenes circulan en líneas de muy alta velocidad a velocidades medias muy inferiores a las que las líneas fueron concebidas para soportar. La infraestructura ferroviaria de alta velocidad es cara: las líneas auditadas cuestan una media de 25 millones de euros por kilómetro. Cuatro de las diez líneas costarán más de 100 millones de euros por minuto de tiempo de trayecto ahorrado. La cifra más elevada corresponde a la línea Stuttgart- Múnich, con 369 millones por minuto ahorrado. Por otra parte, «dar la debida consideración a la solución alternativa de modernizar las líneas convencionales existentes podría ahorrar miles de millones de euros».

Los sobrecostes y los retrasos fueron la norma en lugar de la excepción. Los sobrecostes en lo que se refiere a las inversiones de ferrocarril de alta velocidad no afectan al presupuesto de la UE, dado que corren a cargo de los presupuestos nacionales y el importe cofinanciado no puede superar la cantidad inicialmente convenida. El sobrecoste total en los proyectos y las líneas examinados fue de 5.700 millones de euros en los proyectos y 25.100 millones en las líneas. Los auditores afirman que lo ideal sería que una línea de alta velocidad tuviera nueve millones de pasajeros al año para tener éxito. Sin embargo, en tres de las siete líneas auditadas, el número de pasajeros fue muy inferior. Esto significa que existe un riesgo elevado de gasto ineficaz de 2.700 millones de euros de la cofinanciación de la UE en estas líneas.

Ya en 2010 los auditores pedían medidas urgentes a fin de suprimir las barreras técnicas, administrativas y de otros tipos a la interoperabilidad ferroviaria. No obstante, estas barreras siguen existiendo en 2018, «lo que impide que se desarrollen operaciones ferroviarias de alta velocidad transfronterizas sin fisuras y competitivas en la UE».

El Tribunal recomienda a la Comisión una planificación realista a largo plazo; acordar con los Estados los tramos estratégicos clave que han de ejecutarse en primer lugar, evaluando la necesidad de líneas de muy alta velocidad, una supervisión estrecha y competencias ejecutivas para garantizar que se respetan los compromisos de completar la red básica de alta velocidad de la UE; vincular la ayuda de la UE a proyectos estratégicos prioritarios, al desarrollo efectivo de la competencia y a la consecución de resultados; simplificar los procedimientos de licitación transfronterizos, utilizar las ventanillas únicas, y suprimir las barreras administrativas y normativas para la interoperabilidad que aún existen, entre otras cosas.

El Tribunal de Cuentas Europeo, con sede en Luxemburgo, presenta sus informes especiales al Parlamento Europeo y al Consejo de la UE, así como a otras partes interesadas, como parlamentos nacionales, partes interesadas del sector y representantes de la sociedad civil. La gran mayoría de las recomendaciones formuladas por el Tribunal en sus informes son llevadas a la práctica, según explica el organismo en una nota pública.

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