El transporte parará la primera semana de enero contra los nuevos peajes de Gipuzkoa

por El Vigía

El transporte desentierra el hacha de guerra para hacer frente a los nuevos peajes a vehículos pesados previstos en la N-1 y la A-15, a partir del próximo 1 de enero. Si nada ni nadie lo impide, los camiones de más de 12 toneladas deberán pagar casi 7 euros (concretamente, 6,89 euros) y 5,5 euros los camiones de menor tonelaje en los tres pórticos de control establecidos al efecto. Se calcula que unos 12.000 vehículos pesados transitan diariamente por la N-I (autovía Madrid-Irun) y la A-15 (autovía de Navarra a Gipuzkoa), de los cuales el 60% son extranjeros. La propuesta de tarifas a aplicar será aprobada en los próximos días por las Juntas Generales de Gipuzkoa. Desde el pasado mes de octubre, ya funcionan en pruebas los tres arcos de pago, situados en el límite sur de la provincia vasca (puerto de Etzegarate), en el entronque de la A-15 con la N-I (en Andoain) y en el límite norte (frontera de Irun).

El Comité Nacional del Transporte por Carretera ha dado luz verde a las movilizaciones contra la inminente entrada en vigor de la norma foral. La organización que agrupa a todas las asociaciones del sector analizó la semana pasada el estado de las conversaciones en curso “sin apreciarse en los representantes de la Diputación de Gipuzkoa la más mínima intención de rectificar su postura inicial, a pesar de los argumentos de peso presentados, por lo que este Comité se ve en la obligación de proponer a sus miembros la adopción de movilizaciones en el territorio foral de Gipuzkoa”, señala el CNTC.

Así, las movilizaciones tendrán lugar la primera semana de enero y afectarán a todo el transporte nacional e internacional. La efectividad de esta decisión y el modo concreto de llevarla a la práctica quedan pendiente de confirmación por los órganos de gobierno de las organizaciones que componen esta institución. Según Fenadismer, “resulta evidente que la principal finalidad del establecimiento del nuevo peaje en la N-1 es meramente recaudatoria”. De hecho, la Diputación Foral ha calculado  que la empresa pública Bidegui, dependiente de la propia institución guipuzcoana, que gestionará el nuevo peaje en la N-1, incrementará su recaudación en 2018 como consecuencia del nuevo peaje en un 21,7%. En concreto, espera recaudar 27,7 millones adicionales a lo recaudado en 2017. Asimismo, la recaudación en concepto de impuesto de hidrocarburos que anualmente obtiene la hacienda foral alcanzará los 420 millones de euros en 2018, de los que una parte importante proceden del sector del transporte por carretera.

Propuestas alternativas
Entre los planes alternativos presentados por las asociaciones de transportistas figura, en primer lugar, el de fomentar el uso de las autopistas de peaje AP-1 y AP-8, ambas gestionadas también por Bidegui, aplicando una bonificación del 75% a los camiones por la utilización de dichas vías, como ya se aplica en otras comunidades autónomas, como es el caso de Navarra en la AP-15 o próximamente la Rioja y Castilla-León en la AP-68 y AP-1, respectivamente. También se acordó solicitar a la Diputación un aplazamiento en la puesta en marcha de la medida, que permitiría mantener abierta la vía del diálogo.

Más allá de las organizaciones de ámbito estatal, los transportistas guipuzcoanos recuerdan que son los principales afectados por esta medida, como evidencian las diversas movilizaciones que han llevado a cabo en los últimos años. En opinión de Jaione Ugalde, del sindicato Hiru, este peaje “penalizará sobremanera a los transportistas vascos, ya que por frecuencia de paso, seremos los que más vayamos a pagar con diferencia. Por eso, consideramos que deberían ser los cargadores los que se hicieran cargo del pago, ya que, de otro modo, muchos transportistas no podrán hacerle frente y tendrán que dejar la actividad”. Además, “la mercancía que moverán los transportistas de aquí por esta vía será la que se fabrica en Gipuzkoa, por lo que, en consecuencia, los productos finales también verán encarecido su precio y serán los consumidores guipuzcoanos los que al final acaben pagando este mismo sobrecoste”, sentencia Ugalde.

Desde la Asociación Empresarial Guipuzcoana de Transporte de Mercancías por Carretera (Guitrans), siguen reclamando diálogo, sin dar la huelga por segura. “Evidentemente, las posturas en el Comité Nacional de Transporte por Carretera se consensuan, pero tenemos que poner el acento en las conversaciones que se están produciendo con la Diputación Foral de Gipuzkoa, manteniendo abiertas las vías de diálogo, para alcanzar una solución de consenso”, advierte su presidente, Mario Palacios.

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