El operador ferroviario VIIA eliminará todas sus emisiones de CO2 en 2020

por El Vigía

VIIA, el operador de autopistas ferroviarias del grupo SNCF, se convertirá en el primer transportista terrestre de larga distancia que se compromete a reducir a cero sus emisiones de CO2, circunstancia que estará en condiciones de cumplir en 2020. El compromiso de neutralidad ambiental del operador francés, que gestiona la autopista ferroviaria entre Barcelona y Luxemburgo, incluye las emisiones relacionadas con el transporte de semirremolques por ferrocarril, la energía consumida en la tracción del tren, en el funcionamiento de plataformas multimodales y oficinas, así como la construcción y mantenimiento del material rodante, el manejo de semirremolques por las empresas subcontratadas.

También se incluyen los trayectos de los empleados desde sus domicilios al lugar de trabajo. Quedan excluidos de este compromiso tan solo las emisiones realizadas para la construcción y conservación de la infraestructura ferroviaria y de las terminales.

SENSIBILIDAD MEDIOAMBIENTAL

Para el presidente de VIIA, Thierry Le Guilloux, “nuestra sensibilidad medioambiental está intrínsecamente ligada a la empresa desde su creación. Actuar de forma sostenible en favor del medio ambiente es una parte esencial de nuestro trabajo. Además, clientes y socios están cada vez más preocupados por el impacto ambiental de su actividad, por eso queríamos ampliar nuestro compromiso y nuestras acciones”.

El operador galo recuerda que la opción de elegir la autopista ferroviaria sobre la carretera equivale a reducir las emisiones de CO2 en un 94%, a la vez que se reducen también la congestión y la siniestralidad en las carreteras. Desde hace varios años, VIIA ha emprendido diversas acciones para recortar sus emisiones, como las auditorías de eficiencia energética realizadas en 2019, la instalación de bombillas LED en la plataforma de Le Boulou o la adquisición de un tractor eléctrico.

Además, Lohr Industries, uno de los principales proveedores de vagones de ferrocarril con sede en Alsacia, y Aproport, en Mâcon, preocupados por el impacto ambiental de su actividad, se han unido a la filial de SNCF en este proyecto.

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