El desamparo de un sector repetidamente maltratado

por José María Quijano
José María Quijano

Secretario general de CETM

Estamos cansados de escuchar en boca de los dirigentes políticos la necesidad de afrontar la sostenibilidad medioambiental, aspecto que, sin lugar a duda, también preocupa y mucho al sector del transporte de mercancías y, sin embargo, nadie se preocupa por la sostenibilidad económica de nuestras empresas y de las familias que viven de ellas, aspecto tan importante a valorar como el anterior. A nadie se le debe escapar que el sector contribuye al PIB con el 3.4% y da empleo a más de 600.000 personas.

La carretera no puede asumir ser el centro de cualquier protesta ciudadana, ya sea legítima o no, y sufrir la paralización de la actividad de las empresas de transporte por tiempo indefinido cada vez que algún grupo de ciudadanos cabreados decide hacer ruido. No hay actividad económica que pueda aguantar estos embates día tras día.

“Si nuestro país está preparado para aguantar esta situación día sí y día no, adelante, no hagamos nada y dejemos que unos cuantos descontrolados sean los que dirijan el porvenir de nuestras empresas, familias y sociedad”

Nos preguntamos si es tan difícil prevenir estas situaciones por parte de los responsables de garantizar la seguridad y el libre tránsito de personas y mercancías, principio básico de la UE, o es que, políticamente, es más rentable la inactividad que la acción contundente para evitar que se pisen los derechos de los afectados por los que, presuntamente, quieren defender sus reivindicaciones a costa del resto.

UN SECTOR EN PRECARIO

En los últimos tiempos hemos sido pasto de innumerables situaciones descontroladas en las principales vías de comunicación tales como las protestas de los chalecos amarillos, las protestas de grupos independentistas, la celebración de la reunión del G-7 y las protestas de los grupos antisistema, etc., que han dado lugar a la pérdida de innumerables horas de actividad del sector, con la inevitable repercusión sobre la sostenibilidad económica de las empresas, de las que al final nadie se hace responsable y corren a cuenta de las maltrechas cuentas de resultados de un sector que se encuentra en precario.

Cada hora parados en la carretera se producen pérdidas millonarias. Detrás de este problema el sector de transporte por carretera no es el único afectado, hay muchas empresas de otros sectores y familias que dependen de que los operadores de transporte puedan llevar a cabo con efectividad su trabajo, trasladando las mercancías a los mercados. Si nuestro país está preparado para aguantar esta situación día sí y día no, adelante, no hagamos nada y dejemos que unos cuantos descontrolados sean los que dirijan el porvenir de nuestras empresas, familias y sociedad para que, entonces, tengamos una preocupación menos que abordar, porque ya quedará poco o nada que sostener.

Señores políticos, olvídense del debate de la movilidad sostenible, los combustibles alternativos y del pago por uso, ya que a este paso no habrá usuarios con necesidades sobre estas cuestiones. Estos últimos comentarios, que a algún lector le pueden resultar catastrofistas, no son más que una descripción hiperbólica del sentimiento de desamparo de un sector repetidamente maltratado por las circunstancias que lo rodean.

Por favor, señores dirigentes, cambien el chip y actúen ya si no quieren que mañana sea tarde.

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