El coronavirus infecta también el mercado único

por Julio Villaescusa
Julio Villaescusa

Presidente de Fenadismer y de UETR

Ante la situación de emergencia sanitaria global que de forma muy importante está afectando a toda Europa, los diferentes países han venido adoptando medidas en diversos ámbitos en un intento por controlar y limitar la expansión del virus Covid-19 y garantizar al mismo tiempo el mantenimiento de un conjunto de servicios esenciales indispensables para el conjunto de la ciudadanía y de la economía, como sin duda es el transporte de mercancías por carretera. Sin embargo, como en muchos otros momentos se ha puesto de manifiesto al intentar regular y garantizar determinados aspectos del transporte, cada país ha adoptado medidas y regulaciones de carácter nacional que rompen de facto el mercado único europeo del transporte que proclaman los tratados fundacionales de la UE y terminan resultando un auténtico rompecabezas para los transportistas por carretera.

“El transporte es una actividad que no conoce fronteras y en cuyo desarrollo frecuentemente se atraviesan dos o tres países, en los que existen regulaciones diferentes que, en estos momentos de crisis especialmente, ocasionan una gran incertidumbre a las empresas de transporte y a los propios conductores”

Así, cada Estado miembro ha establecido medias aplicables únicamente a nivel nacional, relativas a aspectos tan esenciales e importantes para el transporte por carretera como son derogaciones temporales de los tiempos de conducción y descanso, establecimiento de ciertas restricciones a determinados tipos de transporte por razón de la mercancía transportada, exigencia de determinados documentos a conductores y empresas referidos a la justificación de la necesidad de desplazamiento o incluso relativos al estado de salud de los conductores, prohibiciones de entrada a ciudadanos de otros países y obligaciones de periodos de cuarentenas ….. y así, un largo etcétera.

El transporte es una actividad que por su naturaleza no conoce de fronteras y en cuyo desarrollo frecuentemente se atraviesan dos o tres países en un mismo día, países en los que existen regulaciones diferentes que, en estos momentos de crisis especialmente, ocasionan una gran incertidumbre a las empresas de transporte y a los propios conductores, quienes sufren directamente y en un primer término las actuaciones de las policías o los agentes de control.

Así, un camión que salga del norte de Portugal, acceda y transite por España y posteriormente entre en Francia, se encontrará con que cada país ha establecido normas diferentes respecto a la regulación de su actividad diaria de conducción, a la documentación justificativa de su servicio que debe llevar, las restricciones a circulación por determinadas carreteras que debe observar, distinta consideración de unos u otros tipos de transporte como esenciales, diversos criterios sobre la exigencia o no de periodos de cuarentenas, documentos justificativos de la necesidad de tránsito en diversos idiomas, etc.

Sin duda, un auténtico galimatías para las empresas de transporte y una verdadera incertidumbre, cuando no preocupación y temor para los conductores. Ha tenido que ser lamentablemente una emergencia sanitaria como la que estamos sufriendo la que ha puesto de relieve la importancia del transporte de mercancías por carretera, para lo que basta simplemente comprobar los datos que ponen de manifiesto que las empresas de transporte de mercancías mueven en Europa más de un millón y medio de toneladas/km al año, de las que más de medio millón se transportan en el ámbito internacional entre los diferentes países europeo, fundamentalmente en intercambios comerciales dentro del territorio de la UE.

“En situaciones de excepcionalidad como esta, se hace imprescindible la actuación de la Unión Europea para garantizar que los Estados adopten medidas que faciliten la realización del transporte, evitando la aplicación de trabas y controles innecesarios”

En el caso de España, del total de mercancías transportadas por las empresas, más de un 30% se refieren a cargas internacionales, lo que evidencia la importancia y necesidad de que las empresas transportistas dispongan de una reglamentación uniforme y armonizada que garantice la máxima seguridad en la realización de una actividad, que por su propia naturaleza, tiene vocación internacional.

Por todo ello, en especial en situaciones de excepcionalidad como la que se está produciendo en estas últimas semanas de profunda crisis sanitaria, se hace imprescindible la actuación de la Unión Europea para garantizar que los Estados adopten medidas que faciliten la realización del transporte, evitando la aplicación de trabas y controles innecesarios en un momento de crisis y para lograr que de manera coordinada y armonizada se establezca la aplicación flexibles de las normas comunitarias aplicables al transporte por carretera, garantizando la uniformidad de criterios, regulaciones y aplicación en todos los países de la UE, logrando con ello otorgar a los transportistas una seguridad jurídica fundamental, necesaria en estos momentos, que evite la actual situación de descoordinación y confusión existente en la regulación de la actividad de un sector tan esencial como es el transporte por carretera.

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