Dinamizadores de la economía productiva

por José Luis Almazán
José Luis Almazán

Vicepresidente ejecutivo de PIPE

Los datos de tráfico de mercancías correspondientes al primer trimestre del año ya apuntan a una reducción de casi el 5% con respecto al mismo periodo del año anterior, coincidiendo levemente con los primeros efectos de la crisis derivada del covid-19 y a la espera de conocer los datos del segundo trimestre, donde presumiblemente sí afectará de pleno.

La capacidad de testar la economía de un país por parte de las empresas portuarias es un hecho empírico que, con independencia de la coyuntura del momento, funciona con dosis muy elevadas de precisión.

Al ser el sector portuario de un dinamismo evidente con estrecha vinculación a la economía productiva, las empresas y los puertos españoles van a seguir teniendo la responsabilidad de mantener las cadenas de suministro, facilitar la importación y exportación y ser, una vez más, un eslabón fundamental para la recuperación económica.

La indudable voluntad de ayuda por parte de Puertos del Estado introduciendo medidas para paliar el proceso de crisis debería ir mucho más allá. Por una sencilla razón. Se trata de abordar unas reformas con un carácter más estructural que coyuntural porque no sabemos todavía la magnitud, el alcance y la duración de los efectos negativos.

Y es por ello que desde PIPE creemos que la reducción de tasas, una medida que veníamos demandando desde hace tiempo, se debería implementar con carácter indefinido, así como la necesidad de ampliar plazos de licencias y concesiones, sumadas todas ellas a la necesidad de incentivar las inversiones para el aumento de la competitividad de los puertos españoles y de las empresas que en ellos operan.

“La reducción de tasas se debería implementar con carácter indefinido, así como la necesidad de ampliar plazos de licencias y concesiones”

El Gobierno de España debería empezar a tener en su hoja de ruta, en aras de la recuperación económica que, sin duda, va a ser dura y dramática para muchos colectivos, a las empresas inversoras, que son las que crean empleo y riqueza, ayudando el acceso al comercio internacional facilitando, con la reducción de costes, el paso de mercancías.

El nuevo panorama, requiere, asimismo, un gran esfuerzo inversor por parte de las empresas que van a tener que adaptarse al nuevo contexto. Inversiones en seguridad y desarrollo tecnológico para generar, acorde con las medidas sanitarias de todos los países, una credibilidad y una confianza en el mercado para seguir siendo competitivos.

La aportación al 2% del PIB nacional adquiere, más si cabe, en estos momentos, más importancia y una mayor necesidad de ser tenidos en cuenta, donde la competitividad de las cadenas logísticas va a seguir siendo esencial para la competencia del comercio exterior.

“Es conveniente abordar un cambio en el modelo de gobernanza.  Un cambio necesario que se ha ido posponiendo en el tiempo, pero que debería seguir siendo uno de los objetivos para lograr un mayor dinamismo y capacidad de generar tejido productivo”

Y no podemos acabar sin mencionar la conveniencia de abordar un cambio en el modelo de gobernanza.  Un cambio necesario que se ha ido posponiendo en el tiempo porque se han interpuesto otro tipo de necesidades, pero que debería seguir siendo uno de los objetivos para lograr, entre todos, un mayor dinamismo, competitividad y capacidad de generar tejido productivo.

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