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Desfachatez

Manuel Pérezcarro Martín Secretario general de Froet

3 enero, 2018

Descaro, desvergüenza, desfachatez son sinónimos que podíamos aplicar al comportamiento de las asociaciones de transportistas guipuzcoanas Guitrans e Hiru, esencialmente a la primera de ellas, porque la segunda no sabemos muy bien qué intereses representa.

Esto lo digo por la posición de no adhesión manifestada por estas asociaciones en relación con el acuerdo adoptado por el pleno del departamento de mercancías del Comité Nacional del Transporte de suspensión del tránsito de camiones de ámbito nacional e internacional, así como de las operaciones de carga y descarga dentro de la provincia de Guipúzcoa desde el 2 de enero hasta el 5 de enero, ambos inclusive, como protesta ante el establecimiento, por parte del Gobierno Vasco, de un peaje de utilización al transporte pesado en determinados tramos de la A-1 y la A-15 a su paso por el territorio de esta provincia.

Fue Guitrans la primera organización que se manifestó en contra de dicho peaje y la que trasladó su preocupación al resto de las asociaciones miembros del Comité Nacional del Transporte.

Desconozco los enjuagues que habrá habido entre Guitrans y el Gobierno Vasco -que seguro que los ha habido y antes o después nos enteraremos- para haber cambiado radicalmente su posición, pero dice muy poco de la organización.

Es más que dudosa la legalidad de la medida adoptada por el Gobierno Vasco y con seguridad deberá enfrentarse a la justicia que, en su debido momento, se pronunciará al respecto.

Es probable también que el Gobierno Vasco haya prometido medidas compensatorias a los transportistas de su territorio, cuestión también que prohíbe la Unión Europea, como se vio en su día en el caso de los peajes alemanes, y que tenga que enfrentarse a sanciones.

Ya hemos visto como en el caso de Catalunya, con la autorización temporal de las 44 toneladas para circular por su territorio, que la justicia ha actuado condenando al Gobierno de la Generalitat incluyendo el pago de costas judiciales, por excederse en sus competencias.

También hemos visto como año tras año se ganaban los recursos sobre restricciones de circulación de vehículos pesados en las carreteras vascas sin que por ello se derivase consecuencia alguna para el Gobierno nacionalista. Quizás debido a ello sea tan prepotente la posición del Gobierno Vasco en relación con el establecimiento de peajes.

No sé si esta actitud pudiera ser considerada como prevaricación y malversación de los fondos públicos, pero quizás sea el camino para que a algunos se les empiecen a quitar las ganas de excederse en sus atribuciones.

Y si de desfachatez he considerado la actitud de Guitrans, de al menos incomprensible califico la posición de Astic de no sumarse al acuerdo, siendo sus afiliados transportistas internacionales y, por tanto, los más perjudicados por estas medidas a no ser que tengan claro que lo van a repercutir en el precio del transporte. ¡Ja!