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De la Serna deja luces y sombras tras año y medio al frente de Fomento

El Vigía

1 junio, 2018

La reforma de la estiba ha sido el elemento más complejo de su gestión

El hasta hoy ministro de Fomento, Íñigo de la Serna Hernáiz, ha permanecido un año y medio al frente de uno de los departamentos más sensibles y que mayor presupuesto maneja. Nacido el 10 de enero de 1971, ingeniero de Caminos, Canales y Puertos, Íñigo de la Serna era alcalde de Santander hasta que el 3 de noviembre de 2016 Mariano Rajoy lo nombró titular de Fomento, en sustitución de Ana Pastor y del entonces ministro interino Rafael Catalá.

Tras su toma de posesión, el 4 de noviembre de aquel año, De la Serna priorizó las reivindicaciones de las comunidades autónomas en materia de transporte e infraestructuras, aunque dejó de lado los mismos contactos con asociaciones y profesionales del sector.

Accedió al cargo con muchos temas pendientes en la mesa del ministerio y escaso margen para resolverlos. El ministro reconocía en una entrevista que concedió en enero a este periódico, la compleja situación en la que accedió al cargo. “Veníamos de un año en funciones que ha sido muy perjudicial para un ministerio como es el de Fomento, especialmente a la hora de resolver los problemas administrativos y técnicos que se pudieran presentar. Además, veníamos de una prórroga presupuestaria y había que cumplir el objetivo de déficit público, lo que obligó a adoptar un acuerdo de no disponibilidad”.

En enero, De la Serna calificaba su etapa al frente del ministerio como un periodo “muy intenso” , en el que “estamos cumpliendo con todos los compromisos que habíamos adquirido en base a una planificación realista y coherente que nos permitirá afrontar los retos y desafíos futuros”.

Uno de los elementos clave en su gestión ha sido la reforma del sector de la estiba. Un proceso largo y complejo que debió superar un conflicto en los puertos españoles y un duro proceso parlamentario que situó a De la Serna en el centro de las críticas del colectivo de estibadores.

Desde el ámbito del transporte le han criticado la falta de diálogo y de consenso en la toma de decisiones. Es el caso del sector de la carretera. Así, la Confederación Española de Transporte de Mercancías (CETM) ha cuestionado que Fomento hiciera pasar a los transportistas por el pago de peaje en las autopistas, a través de una polémica política de desvíos obligatorios al transporte pesado.

Entre los haberes del ex ministro figura, además de pacificar los puertos españoles, el impulso a los corredores ferroviarios, dormidos en los cajones del ministerio en tiempos de Ana Pastor. En este sentido, De la Serna nombró a un coordinador para el Corredor Mediterráneo y estableció un calendario de obras con plazos concretos para el desarrollo de la infraestructura, tanto para la implementación del ancho internacional entre Valencia y Castellón como en los tramos incompletos en Catalunya. La Y Vasca también ha recibido un notable impulso bajo su tutela.

Su etapa al frente del ministerio ha coincido, además, en un contexto de crecimiento en la actividad del transporte de mercancías y la logística, que se sitúa en esta mitad de curso en un escenario desconocido desde hace muchos años en este sector. Tras cerrar 2017 con unos volúmenes récord en los principales índices, los primeros resultados de este 2018 confirman la prolongación de este rally alcista, que sitúa al sector a las puertas de batir sus mejores resultados históricos en distintas ramas de actividad.