Carretillas autónomas: innovación que supone nuevos retos de seguridad laboral

por Ricardo Chetrit
Ricardo Chetrit

Director general de Claitec

A diario vemos cómo avanza la automatización de procesos en el sector logístico, logrando una mayor eficiencia y mejores resultados. Sin embargo, la incorporación de herramientas de ese tipo también genera importantes desafíos en materia de seguridad, presentando potenciales riesgos que debemos atender y que nos obligan a ser creativos para evitar accidentes y lograr plena armonía en su funcionamiento.

En ese marco, un caso muy claro es el de las carretillas elevadoras robotizadas (sin conductor), o también llamadas AGV. Se trata de vehículos que se pueden integrar con facilidad en estructuras industriales y que pueden ser programadas para convivir e interactuar con otros vehículos y operarios. Son herramientas que permiten un funcionamiento continuo en líneas de producción y que, por tanto, bajan los costes y suman eficiencia.

En materia de seguridad, estos vehículos aportan un muy buen equipamiento desde origen y, entre otras cosas, disponen de un avanzado escáner láser de seguridad que detecta personas y objetos, evitando colisiones y accidentes de trabajo entre las máquinas y los peatones. Los usos que se pueden dar a estos vehículos autónomos son muy variados, y van desde la posibilidad de mover mercancías dentro de un almacén o depósito, mover cargas dentro de la línea de producción de la industria, preparar pedidos, ordenar mercancía y muchas más aplicaciones que a diario vamos descubriendo en el diálogo con los clientes y colegas que ya los utilizan.

“Proponemos equipar los AGV y las carretillas elevadoras manuales con un dispositivo anticolisión como el sistema CAS, que advierte a los conductores de las carretillas cuando detecta otras carretillas en distancias de hasta 25 metros”

Sin embargo, también vemos algunos flancos que debemos atender con cuidado. En primer lugar, la problemática más importante se presenta con las máquinas manuales: las carretillas elevadoras con conductor que no cuentan con sistema de seguridad y que pueden chocar con los AGV. La realidad es que ya se han registrado accidentes de gravedad en los que una carretilla elevadora, conducida por un operador, ha embestido a una carretilla robotizada. Lo que ocurrió en tales instancias es que el operador no se percató de que se aproximaba un AGV, y la persona terminó sufriendo lesiones graves causadas por el impacto.

Así, desde Claitec observamos que podemos brindar una solución basada en tecnología para enfrentar esa dificultad. Lo que proponemos es equipar los AGV y las carretillas elevadoras manuales con un dispositivo anticolisión como el sistema CAS, que advierte a los conductores de las carretillas cuando detecta otras carretillas en distancias de hasta 25 metros. Se trata de una herramienta de fácil instalación, que solo requiere la colocación del dispositivo CAS G2 para que un vehículo pueda detectar al otro y así dar aviso inmediato al operario que está al volante, activando una alarma sonora. Incluso se pueden establecer dos zonas de detección: una pre-alarma cuando el vehículo se está acercando, y una alarma cuando se encuentra dentro de la zona de peligro.

Además, este sistema puede actuar también en el AGV, disminuyendo la velocidad, alterando la trayectoria o directamente deteniendo al vehículo mientas la carretilla elevadora manual se encuentre en su radio de acción. De esta forma, aparte de la reducción del riesgo de accidente, que es primordial y lo más importante para todos, el sistema mejora la eficiencia en la producción, porque se evitan paros inesperados en la ruta del AGV.

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