Capitales marítimas mundiales

por El Vigía

Mejorar los niveles de atracción, ganar posicionamientos en el ámbito internacional y poseer un mayor nivel de resiliencia son fines que hoy en día están incluidos entre los objetivos estratégicos de las ciudades. En la medida en que el proceso de crecimiento no ocurre ni se desarrolla de manera igual y simultánea en todas las partes del mundo, es preciso desmenuzar las pautas por las que algunas ciudades y regiones crecen; y otras, por el contrario, no muestran dicha tendencia. El problema reside en que las propias ciudades o regiones no poseen soportes ni activos para maximizar las ventajas asociadas a la localización de las actividades y servicios que operan en su territorio; ni tampoco llegan a alcanzar protagonismo en la toma de decisión de los propios espacios económicos en los que se ubican. En ocasiones, se reclaman territorios innovadores como solución. Se espera que posean capacidad de generar e incorporar conocimientos que pudieran dar respuestas creativas a los problemas del presente; en donde el rol que deben desempeñar tanto los agentes socioeconómicos como las instituciones resulta básico.
puerto
Pero, las soluciones aportadas hasta el momento no han sido del todo halagüeñas. Apenas se salen del marco macroeconómico y no parecen suficientes para generar soluciones innovadoras que respondan a las nuevas necesidades del desarrollo. Es preciso movilizar a los actores en la elaboración de estrategias de adaptación a las nuevas situaciones y límites; y resulta obligatorio la creación y puesta en funcionamiento de redes capaces de transmitir saberes tácitos que permitan difundir las innovaciones. Finalmente, resulta imprescindible contar con instituciones que alimenten la existencia de una amplia resiliencia para adaptar y soportar crisis de diferentes niveles, sin que se llegue a colapsar el crecimiento. Yendo al campo marítimo, la mayor parte de las investigaciones se habían centrado en analizar las reacciones puerto-ciudad; los modelos organizativos y las pautas de integración. Más tarde, se enfatizó en el estudio de los grados de conectividad y la centralidad de los puertos. Y, recientemente, se habla de los distintos posicionamientos de las ciudades marítimas.
Sobre la base de una encuesta a más de 250 expertos de todo el mundo, la empresa de servicios Menon Economics, acaba de publicar su trabajo The Leading Maritime Capitals of the World, donde reseña la posición de cada capital marítima. No cabe duda de que abordar dicho trabajo supone definir previamente el modelo de competitividad industrial. Sobre la base del modelo de Porter, se estima que las políticas públicas (con sus actuaciones en el campo de las tasas, subsidios, regulaciones, mercados laborales, cualificación profesional, innovación…); las actuaciones en el campo de las empresas (referidas a los modelos organizativos, niveles de eficiencia, estrategias diferenciadas…); y el rol de las ciudades (atendiendo a la accesibilidad, infraestructuras, conectividad, calidad y condiciones de vida, talento, negocios, tejido empresarial..) subrayan las pautas de cara a una apuesta a largo plazo. El estudio reitera que el futuro estará en las ciudades y en aquellas que se encuentran próximas a la costa.
En el trabajo se utilizan un total de 47 indicadores, agrupados en cinco dimensiones. El primero hace referencia a los centros marítimos, englobando los volúmenes de tráficos y de barcos; el número de compañías asentadas en el entorno y sus niveles de propiedad; y los impactos de las susodichas en la economía de la ciudad. El segundo indicador es el relativo a los servicios económicolegales, que se mide por el número de expertos, empresas y porfolios de las empresas vinculadas a los negocios y servicios marítimos. El tercer indicador concierne a las tecnologías, que recoge la cualificación profesional, las sociedades tecnológicas y las investigaciones en innovación y desarrollo. El cuarto indicador se relaciona con la logística y se instrumentaliza por medio de los volúmenes de los movimientos de contenedores y de cruceros. Y el quinto indicador hace referencia a la atracción y a la competitividad; en el mismo se agrupan rasgos como los procedimientos administrativos, facilidades empresariales, precios y condiciones del entorno, entre otros.
Los resultados de la encuesta son llamativos. Nada tienen que ver con los volúmenes de tráfico. Los primeros del ranking son Singapur, Hamburgo, Oslo, Shanghái y Londres. Es decir, no hay predominio asiático, pues se contabilizan cinco europeos entre los diez primeros. Los entrevistados han seleccionado a 30 ciudades marítimas que concuerdan, prácticamente, con las apuestas estratégicas de los países y de las autoridades portuarias. Es decir, en ocasiones tiene mucha importancia abordar tanto la valorización de las actividades como la mejor respuesta a los contextos de crisis y adaptación estructural. Y claro está que, bajo esta concepción, no cabe duda de que el planeta resultaría muy diferente de aquél que refleje exclusivamente magnitudes económicas, de infraestructuras o simplemente físicas. De ahí, la relevancia de esta concepción y el valor de sus análisis.

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