FGC impulsa la descarbonización del transporte

El ferrocarril es un elemento crucial en el proceso de descarbonización del transporte, también el de mercancías, que ha emprendido la Unión Europea en el marco del Pacto Verde (Green Deal) y de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de Naciones Unidas, que prevén alcanzar el objetivo de cero emisiones contaminantes de efecto invernadero en el año 2050. También es el objetivo de Ferrocarrils de la Generalitat de Catalunya (FGC), tal como establece su Agenda Estratégica 10/30, alineada con la hoja de ruta del Govern de la Generalitat y el departamento de Territori i Sostenibilitat.


En mercancías, los trenes de la operadora pública catalana mueven cada año el equivalente a más de 70.000 camiones (que dejan de circular por las carreteras), repartidos en dos tráficos concretos: el de vehículos y piezas de la factoría de Seat en Martorell hasta el puerto de Barcelona (el 80% de la producción se destina a exportación) y el de potasa de la mina de Súria. El primero permanece estable desde hace años, pese a que en los últimos meses ha sufrido la inactividad de la fábrica como consecuencia de la pandemia de covid-19.

En cambio, el segundo se prepara para dar un gran salto de escala, tras la ampliación que la multinacional ICL (la antigua Iberpotash) ha llevado a cabo en sus instalaciones del enclave catalán. Construida en el muelle Álvarez de la Campa, la nueva terminal de ICL ha representado una inversión de 77 millones de euros. Incluye un muelle de 460 metros de longitud, dos shiploaders de 52 metros de altura, dos almacenes de 22.000 metros cuadrados, una terminal ferroviaria en ancho métrico con cuatro vías de 450 metros de longitud y una estación de descarga de camiones. Tiene capacidad para operar cuatro millones de toneladas anuales de sal y potasa.

 

Ferrocarrils opera la línea entre Súria y el recinto portuario con convoyes de 21 vagones, aunque ICL aspira a incrementar esta cifra hasta los 24, y 290 metros de longitud. Cada vagón puede transportar 40 toneladas y, por tanto, en cada convoy se mueven hasta 900 toneladas limpias de potasa. Además, el operador ferroviario, que ha firmado un contracto con ICL por 30 años, ha adquirido cinco locomotoras duales (diésel-eléctricas), que comportan una sensible reducción del consumo de gasoil. FGC llevó a cabo las últimas pruebas del transporte ferroviario entre la mina de sal de Súria y la terminal el pasado mes de mayo, incluyendo pruebas de carga de buques. 

La operadora transportó un total de 283.275 toneladas de sales potásicas en 2019, una cifra inferior a la del año anterior, debido al parón de la actividad en las minas.

El transporte ferroviario comporta una reducción de las emisiones de CO2 del 80% respecto al modo terrestre, y ayudan a minimizar los ruidos y los accidentes por carretera. 

Esta inversión contribuye a mantener e incluso aumentar la actividad económica de la comarca del Bages, antiguamente muy vinculada a la minería, dado que FGC prevé aumentar gradualmente las circulaciones entre la mina y el puerto a medida que ICL incremente sus niveles de producción. Se calcula que, cuando esté plenamente operativo, el nuevo servicio ferroviario transportará más del doble de toneladas de potasa de las que se transportaban hasta ahora.

Contenido patrocinado de elvigia.com para FGC


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