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¿A dónde nos llevarán los megabuques?

Klaus Lysdal Vicepresidente de Operaciones de iContainers

5 noviembre, 2018

En los últimos años hemos visto cómo se construían barcos cada vez más grandes, mientras las navieras competían con el tamaño de sus buques portacontenedores para poder transportar mayores volúmenes de carga. Los beneficios parecen claros: los buques más grandes son más rentables porque permiten escalar las ganancias, reduciendo los costes operacionales por contenedor transportado. Pero la pregunta es: ¿superan estos pros a los contras?

El número de puertos no equipados para acoger a este tipo de buques –conocidos como megaships– supera el número de puertos que sí lo están. A día de hoy, los megabuques dominan en las rutas Asia-Europa, donde los puertos están mejor equipados para recibir este tipo de barcos. Pero la situación es completamente diferente en la Costa Este de los Estados Unidos, dado que los barcos de mayor tamaño no pueden pasar por el Canal de Panamá, lo que se añade al hecho de que la mayoría de los puertos estadounidenses tampoco están preparados para recibirlos. Es cierto que hemos visto como barcos de 18.000 teus atracaban en Nueva York o Los Angeles, pero no podemos perder de vista que la mayor parte de puertos, simplemente no están preparados.

Sin embargo, desde el punto de vista de los expedidores, nada de esto importa. Que su carga sea transportada en un barco con capacidad para 8.000, 14.000 o 22.000 teus no cambia el precio que pagan o el servicio. Pero hay un aspecto de gran importancia para los cargadores que sí puede verse afectado y es la ruta. Los grandes buques no siempre suponen la mejor opción para las necesidades del exportador o importador, que muy a menudo ve cómo las cargas transportadas en estos megabuques pasan por escalas, lo que implica mayores riesgos de sufrir retrasos y otras complicaciones, además de, claro está, tiempos de tránsito más largos.

Mientras la tecnología avance, continuarán construyéndose barcos más grandes y más eficientes, dejando a los puertos con el reto de adaptar sus infraestructuras y mantener el ritmo de estos avances.

Las autoridades portuarias deben adelantarse y planificar a largo plazo, porque el proceso de obtener permisos y financiación puede alargarse durante años. En esta situación, los puertos que todavía no están preparados para este tipo de barcos o que están en una fase de planificación muy inicial, tienen muchas posibilidades de no llegar a tiempo para cuando los nuevos barcos estén listos. Pero es mucho lo que se juegan y deben ser cuidadosos porque, mientras tanto, las navieras continúan con sus planes, contando solo con aquellos servicios y puertos que sí están listos para recibir sus grandes barcos.

Klaus Lysdal, vicepresidente de iContainers