2019, un año complejo para el comercio exterior del país

por Antonio Llobet
Antonio Llobet

El 2018 fue un año positivo para el puerto de Barcelona y su comunidad portuaria si nos ceñimos a las cifras, dado que, hasta el mes de noviembre, el volumen de toneladas movidas aumentó más de un 11%, rebasando los 62 millones de toneladas, y el tráfico de contenedores superó los tres millones de teus y creció un 15%, destacando el aumento del 6% de las exportaciones.

En términos generales, los pasados doce meses también fueron buenos porque las empresas tuvimos trabajo, generamos ocupación, encontramos financiación para seguir adelante con nuestros negocios y, afortunadamente, decreció la morosidad. Además, y para continuar con las cifras, los agentes de aduanas y representantes aduaneros presentamos, en 2017, más de 14 millones de declaraciones ante la aduana.

Todos ellos son números y datos tangibles que son el fiel resultado del esfuerzo llevado a cabo por las empresas de la comunidad portuaria; unas empresas que invertimos tiempo, dinero y esfuerzo para que el comercio exterior del país siga creciendo y para facilitar y agilizar las operaciones import/export.

Pero iniciamos el año 2019 tremendamente preocupados porque estas cifras se pueden torcer si se acaba aprobando el anteproyecto de ley de Medidas de Prevención y Lucha contra el Fraude Fiscal. Se trata de una legislación que dificultará y complicará el ejercicio de la profesión de agente de aduanas y de representante aduanero, generará destrucción de puestos de trabajo y cierre de empresas, y pondrá en peligro estas buenas cifras de comercio internacional de Catalunya y Barcelona.

La Administración Pública, cuya razón de ser es la de estar al servicio de los ciudadanos y las empresas, no puede castigar a un colectivo profesional tan cumplidor con las normas tributarias y aduaneras y que es garante del buen funcionamiento del despacho aduanero. Entendemos que es obligatorio, necesario e ineludible luchar contra el fraude, y no nos oponemos a ello, pero seguro que existen otros caminos que no sean los de imponer unilateralmente unas normas que sancionan y penalizan a los agentes de aduanas y representantes aduaneros y que, de rebote, perjudicarán la actividad de los puertos y aeropuertos por los que salen y entran las mercancías.

Por otro lado, nos preocupa considerablemente lo que vaya ocurriendo una vez se ejecute el Brexit, al ser el sector logístico uno de los más afectados. Volverá a haber fronteras, aranceles y trabas burocráticas donde no las había y, sin duda, las operaciones logísticas se complicarán y ralentizarán al estar las aduanas más saturadas. Perderemos agilidad y veremos aumentar los costes y el tiempo para llevar a cabo las transacciones comerciales. Otros retos que el Colegio de Agentes de Aduanas y Representantes Aduaneros de Barcelona va a seguir afrontando en 2019, año en el que cumplimos nuestro 120 aniversario, van a ser los de seguir formando a profesionales en la compleja materia aduanera, asesorar a los profesionales de nuestro colectivo y continuar interactuando con las administraciones públicas y privadas para defender una profesión que es imprescindible para el éxito de las operaciones de transporte y de comercio internacional.

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